Lo que debía ser una jornada de deporte familiar en Salamanca, México, se transformó en una tragedia ya que, al finalizar un partido de fútbol barrial, un grupo de hombres armados irrumpió en la cancha y abrió fuego de manera indiscriminada, dejando un saldo de 11 personas muertas y 12 heridos, entre los que se encuentran una mujer y un menor de edad, reveló el diario Milenio.
La masacre ocurrió en el estado de Guanajuato, una región industrial que hoy enfrenta una crisis de seguridad debido a la guerra entre bandas del crimen organizado. En ese sentido, el alcalde de Salamanca, César Prieto, calificó el hecho como una «grave descomposición social» y solicitó la intervención urgente de la presidenta Claudia Sheinbaum para recuperar la paz en la zona.
«Desde el primer momento en que se tuvo conocimiento de los hechos, la Fiscalía desplegó agentes del Ministerio Público, agentes de Investigación Criminal y personal pericial, quienes llevaron a cabo el procesamiento del lugar, el levantamiento de indicios, la elaboración de dictámenes periciales y las diligencias ministeriales», indicó la dependencia en un comunicado.
El conflicto detrás de la violencia
La magnitud de este suceso responde a la disputa territorial entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Santa Rosa de Lima, ambos grupos se enfrentan por el control del tráfico de drogas y el robo de combustible. De hecho, el fin de semana en Salamanca fue especialmente violento, registrándose también el hallazgo de restos humanos y amenazas con explosivos cerca de una refinería de Pemex.
Esta tragedia pone bajo la lupa las cifras oficiales del gobierno mexicano, que recientemente señalaban una baja en la tasa de homicidios. Sin embargo, para la comunidad local, la realidad es distinta: la violencia ha alcanzado incluso los espacios de esparcimiento.
Fuente: Medios Internacionales
360°/PG/CV



