La reciente agresión militar estadounidense (La primera potencia militar del mundo) de la madrugada del 3 de Enero contra Venezuela (la cual no será la última), es una de las decenas de Batallas que ha enfrentado el pueblo venezolano heroica y victoriosamente contra el Imperialismo norteamericano. El golpe del 11 de Abril del 2002 contra el gobierno del presidente Hugo Chávez, dio inicio al proceso bolivariano-chavista por la liberación nacional del dominio estadounidense. Fue una dura batalla en la cual tomaron de prisionero al presidente Chávez y casi logran asesinarlo, de no ser rescatado por los militares patriotas y por el pueblo bolivariano, no obstante, mataron a más de 60 venezolanos. Sin intención de extender estas líneas, resulta necesario mencionar otros hechos violentos como la Batalla contra la operación llamada «La salida» instruida por EEUU y dirigida por Leopoldo López, en la cual asesinaron a 70 venezolanos, igualmente; las acciones violentas dirigidas por Juan Guaido, aunado a la batalla de los puentes, todo ello dejando gran cantidad de víctimas. Las sucesivas arremetidas como el intento de magnicidio, el terrorismo empleado, todas esas batallas agudizadas por las criminales sanciones y el proceso perverso de guerra económica, monetaria y financiera han generado un gran daño, a lo cual se suma ahora, la más reciente agresión.

Respecto a la continuidad del Hilo Constitucional y del Proyecto Bolivariano, a pesar de la agresión militar ilegítima que deja en entredicho la fiabilidad en el sistema de justicia internacional con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, el Estado venezolano no se desmoronó, de hecho; estos son signos claros de una intachable victoria. La designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada y la firmeza y el heroísmo de nuestro pueblo organizado, nuestra gloriosa FANB y Órganos de seguridad, demostraron que la Revolución Bolivariana no depende de un solo hombre, sino de un sólido proyecto político y una firme y compleja fusión popular-militar-policial que sigue gobernando el país en paz.

La victoria del pueblo venezolano en general, no se explica sin la entrega heroica de hombres y mujeres de nuestra gloriosa FANB, desde los cuarteles hasta las comunas o sin nuestra hermana República de Cuba, todos ellos, actores fundamentales que pusieron el pecho ante el bombardeo cumpliendo con su sagrado deber de defender la patria. Este sacrificio colectivo es el cimiento de la paz actual, demostrando que la defensa de la patria es un compromiso sagrado que no se doblega ante la superioridad tecnológica o militar. Sin duda alguna, son acontecimientos duros que nos dejan muchas reflexiones y aprendizajes para el futuro.

El presidente Nicolás Maduro ha sido siempre Inquebrantable como un símbolo de dignidad y resistencia. Tras más de una década de asedio, amenazas, intentos de magnicidio y presiones económicas brutales, su postura de «Nunca arrodillarse» se mantuvo intacta incluso en la adversidad más extrema, sin miedo, incluso ofrendando su vida por la vida del pueblo y la dignidad y prosperidad de Venezuela. Siempre se mantuvo junto a su pueblo construyendo el sueño bolivariano. Su secuestro no fue una derrota, todo lo contrario, porque mientras el imperio más sangriento de los últimos 200 años lo amenazaba con asesinarlo, el salía a los barrios populares sin miedo de morir asesinado por Estados Unidos, el conductor de victorias, Nicolás Maduro; es la expresión máxima del heroísmo de un hombre de acero, tanto así, que su enemigo y enemigo de toda la humanidad, tuvo que montar un operativo de decenas de miles de millones de Dólares durante más de 4 meses con más de 25 fragatas y destructores dirigidos por el más novedoso Portaaviones, con 20.000 soldados y 150 aviones con tecnología de última Generación para poder secuestrarlo.

Un pueblo como el venezolano, con líderes como Nicolás Maduro, no puede ser derrotado, todo lo contrario, es una Victoria más para Venezuela, es el inicio de una nueva etapa de lucha por la continuidad de la consolidación del proyecto histórico bolivariano de justicia, paz social y soberanía popular. Todo lo cual demuestra la existencia de realidades muy contrarias a las predicciones de caos o guerra civil. En este contexto; el pueblo venezolano ha respondido con multitudinarias y permanentes movilizaciones pacíficas en señal de resistencia activa. La victoria bolivariana está en la tranquilidad que reina en las calles, a pesar del asedio, y se evidencia como la mayor derrota para quienes apostaron por la violencia como método para el control político antidemocrático en el país.

La Victoria igualmente, desde el aspecto Jurídico en suelo enemigo (estadounidense), es un hecho sin precedentes, por cuanto el presidente Maduro, bajo la condición de prisionero de guerra en un tribunal civil estadounidense, defendió la soberanía nacional con la moral en alto. Su gallardía, firmeza, confianza y su decencia como líder bolivariano y humanista, en su primera comparecencia como prisionero de guerra ante la injusticia estadounidense, pronunció de manera concreta sus primeras palabras, de una forma tan sólida que obligó a las autoridades judiciales de E.E.U.U. a desistir de la infame falacia del «Cartel de los Soles». Al caerse este montaje mediático y judicial, se demostró ante el mundo que las acusaciones eran solo una herramienta más de las que ha usado E.E.U.U. para derrocar la revolución bolivariana, en el marco de sus grandes mentiras y guerra psicológica con las que pretende invadir y ocupar la mente de los pueblos del mundo.

La Revolución Bolivariana logró La Paz como botín de Guerra, porque mientras el plan imperial era el caos para nuestro país y el sufrimiento del pueblo, lo cual ha sido repetidamente dicho y reconocido por voceros oficiales estadounidenses a solicitud de María Corina Machado y colaboradores políticos (Leopoldo López, entre otros), Venezuela hoy respira tranquilidad. Esta paz no es una concesión, sino una conquista de la Revolución Bolivariana que, a pesar de casi tres décadas de ataques conspiraciones bloqueos y sanciones, logró sentar a los agresores a negociar el levantamiento de las sanciones. El hecho de que Washington necesite negociar el acceso al crudo venezolano y haya establecido un proceso exploratorio diplomático tras la agresión militar, se percibe como un reconocimiento implícito de que no pueden ignorar ni destruir la realidad política de Venezuela, reconociendo en hechos, por lo menos en la actual coyuntura, su derrota por la vía violenta.

Ellos comenzaron con la imposición de las sanciones ilegítimas y ellos mismos están levantando las sanciones. Nosotros resistimos, nos mantuvimos juntos unidos construyendo nuestro país y atendiendo a nuestro pueblo, victoriosos políticamente, porque hemos derrotado a los apátridas y los violentos de la mal llamada oposición venezolana. Los últimos eventos dejaron totalmente al descubierto la naturaleza de la oposición dirigida por María Corina Machado, al quedar demostrado que no poseen liderazgo propio ni respeto por parte del pueblo, su credibilidad política se ha pulverizado. La falta de apoyo popular durante la intervención militar confirmó que su agenda responde a intereses foráneos y no al sentimiento nacional.

La descalificación definitiva de la oposición vino de su propio empleador.

Las declaraciones de Donald Trump, donde admitió la falta de liderazgo y la inutilidad de este sector opositor, enfatizando que no cuenta con respeto ni apoyo del pueblo venezolano, no deja lugar a dudas sobre la notable victoria de la Revolución Bolivariana, al ser reconocida por el mundo entero, incluido EEUU, como la única fuerza política tanto con arraigo popular, como con un proyecto político y social real en Venezuela.

Hemos polarizado al pueblo venezolano en torno al Amor de la Patria y la soberanía, bajo la memoria y la doctrina de Simón Bolívar y Francisco de Miranda.

Internacionalista Lic. Ghazi. A