En un giro inesperado, el presidente Donald Trump lanzó una dura ofensiva verbal contra las principales empresas armamentistas de Estados Unidos, cuestionando no solo su capacidad de respuesta, sino también sus prioridades financieras. El resultado fue inmediato: una caída en picado de las acciones de los gigantes que, hasta hace poco, lideraban las ganancias en el mercado.

    El mandatario no se guardó nada ya que criticó con severidad la lentitud en la producción de armas y el «pobre» mantenimiento del equipo militar actual, señalando que las empresas han preferido enriquecer a sus accionistas antes que invertir en la seguridad nacional: «No permitiré dividendos ni recompras de acciones para las empresas de defensa hasta que estos problemas se rectifiquen», advirtió Trump a través de sus canales oficiales, enviando una onda de choque a Wall Street.

    La reacción de los inversores fue un reflejo del temor a una regulación más estricta. Firmas emblemáticas como Northrop Grumman, General Dynamics y Lockheed Martin vieron retroceder el valor de sus títulos apenas minutos después del anuncio. Para el mercado, la amenaza de prohibir el pago de dividendos toca la fibra más sensible de los accionistas, quienes suelen ver en este sector un refugio seguro y rentable.

Fuente: medios Internacionales

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