Las compañías energéticas Shell y British Petroleum (BP) ya evalúan su regreso a Venezuela para explotar nuevos yacimientos de petróleo y gas, este interés surge tras la agresión militar de Estados Unidos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, según reportó el medio británico The Telegraph.

    Uno de los objetivos principales de Shell es el Campo Dragón, un rico yacimiento de gas ubicado entre Venezuela y Trinidad y Tobago, donde se estima que esta reserva contiene 120 mil millones de metros cúbicos de gas, lo que podría generar ingresos anuales de unos 500 millones de dólares para la empresa durante tres décadas.

    Aunque este proyecto ya existía, se encontraba estancado por las sanciones estadounidenses y las disputas por las licencias. Ahora, las recientes declaraciones de Donald Trump sobre tomar el control del sector petrolero venezolano abren una nueva oportunidad para que estas empresas participen en la explotación del país.

    Sin embargo, expertos del banco de inversión Panmure Liberum señalan que Shell y BP probablemente deberán trabajar en conjunto con petroleras de Estados Unidos, por lo que, la visión de Trump otorga un papel fundamental a las empresas estadounidenses, como Chevron, que serían las primeras en elegir las mejores opciones de inversión.

    Bajo este esquema, las compañías de EE.UU. buscarían diversificar sus riesgos invitando a socios europeos en una segunda etapa, haciendo así que, en este escenario de control extranjero de los recursos naturales, Shell y BP aparecen como las opciones preferidas para reactivar la producción de energía en el país latinoamericano.

Fuente: Medios Internacionales

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