Estados Unidos enfrenta en 2025 el mayor repunte de sarampión en más de 30 años, tras superar por primera vez desde comienzos de la década de 1990 los 2 mil contagios anuales. Así lo confirman datos oficiales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), que alertan sobre una expansión sostenida de una enfermedad que se consideraba bajo control.
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Hasta el 23 de diciembre, las autoridades sanitarias registraron 2 mil 012 casos en 44 jurisdicciones del país, una cifra que refleja la magnitud del brote. Del total, 24 contagios correspondieron a personas extranjeras que se encontraban de visita en territorio estadounidense, lo que aumenta la preocupación por una posible propagación más allá de sus fronteras.
El avance del sarampión ocurre en un contexto marcado por la gestión del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., señalado por sectores médicos y científicos por minimizar los riesgos de la enfermedad y difundir mensajes engañosos sobre la vacunación, mientras promueve alternativas sin sustento científico. Especialistas advierten que, si la transmisión no se frena antes de finales de enero de 2026, Estados Unidos podría perder su estatus de “eliminación del sarampión”, un reconocimiento internacional que ha mantenido durante décadas.
Los CDC precisaron que el 87 % de los casos de este año está vinculado a 50 brotes activos, una cifra muy superior a la registrada en 2024, cuando se reportaron 16 brotes y cerca del 70% de los contagios se concentraron en focos específicos. Además, alrededor del 93 % de las personas infectadas no estaba vacunada o no contaba con constancia de su esquema de inmunización. En lo que va de 2025, la enfermedad ya ha causado tres muertes, lo que refuerza la alarma en la comunidad médica.
Texas encabeza la lista de estados más afectados, con 803 casos, seguido por Arizona, donde se reportan 187, y Carolina del Sur, que suma 156 contagios. En esta última entidad, un brote detectado en octubre derivó en una nueva ola de infecciones: más de un centenar de personas enfermaron y cientos debieron permanecer en cuarentena para contener la propagación.
La epidemióloga estatal de Carolina del Sur, Linda Bell, advirtió que la transmisión sigue activa y podría prolongarse. “Nos enfrentamos a una transmisión continua que anticipamos que continuará durante muchas semanas más, al menos en nuestro estado”, señaló.
Ante este escenario, los CDC reiteran que la vacunación es la principal herramienta para frenar los brotes y evitar que Estados Unidos pierda su estatus de “eliminación del sarampión”.
Fuente: Medios Internacionales
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