En una exclusiva de Liceidy Rivas, diversos testimonios de familias merideñas coinciden en que el secreto fundamental del sabor que caracteriza la hallaca es el guiso crudo. A diferencia de otras regiones donde los ingredientes se cocinan previamente, en Mérida la carne de res, el cochino y el pollo se integran frescos a la masa, permitiendo que todos los sabores se mezclen desde cero durante la cocción final de la pieza.
¿Qué lleva la hallaca?
Según los relatos de los habitantes, la riqueza de la hallaca andina se refleja en una lista de ingredientes que combina lo tradicional con lo local, por ejemplo, el guiso se potencia con una base de vegetales picados como cebollín, cilantro, ajoporro, apio España y las infaltables lajitas de ají dulce. Además, la receta merideña destaca por la inclusión de garbanzos y encurtidos, que junto a las pasas, aceitunas y alcaparras, crean ese contraste agridulce tan valorado en la mesa decembrina de la entidad.
¿Mayonesa o no?
Para muchos merideños, comer la hallaca con mayonesa es una tradición de «toda la vida», una combinación que consideran indispensable para resaltar la textura del plato. Incluso, algunos testimonios mencionan incorporaciones más recientes o específicas de ciertos hogares, como el toque de queso rallado, demostrando que la gastronomía local está en constante evolución sin perder su esencia.
Más allá de los ingredientes, el testimonio de los locales resalta que el guiso crudo es, una técnica transmitida de generación en generación, que asegura que cada bocado conserve la jugosidad y el aroma característico de los Andes, reafirmando a Mérida como una región que celebra sus tradiciones con un gusto único y profundamente arraigado en su cultura familiar.
Liceidy Rivas
360°/PG/CV








