El Banco Mundial ha emitido una señal positiva sobre la economía china al ajustar su pronóstico de crecimiento para finales de este año, elevándolo al 4,9%. Este incremento de 0,4% respecto a su análisis previo refleja la confianza en las recientes medidas de Beijing y la solidez de la demanda interna y externa.

    Según la institución, este avance es una respuesta directa a las políticas monetarias y fiscales implementadas por el Gobierno chino, a esto se suma un factor crucial: el consumo doméstico y la inversión interna, que han demostrado ser motores fundamentales. Además, el panorama de las exportaciones se mantuvo fuerte gracias a la demanda sostenida de los países en vías de desarrollo, lo que tuvo un efecto beneficioso directo en la economía asiática.

Bases para un crecimiento sostenible

    En ese sentido, Mara Warwick, directora de la división del Banco Mundial para China, Mongolia y Corea, enfatizó que el futuro económico del gigante asiático se centrará en la demanda doméstica, señalando que los estímulos fiscales a corto plazo, combinados con reformas estructurales en el sistema de protección social y la creación de un ambiente de negocios más predecible, son esenciales. Estas medidas no solo impulsarán la seguridad económica, sino que también sentarán las bases para un crecimiento «resiliente y sostenible».

    El Banco Mundial no es la única institución optimista, ya que otras entidades financieras de renombre también han mejorado sus perspectivas para China, por lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aumentaron su perspectiva de crecimiento hasta el 5% para 2025. Además, el FMI proyecta un alza del 4,5% para 2026, consolidando la visión de un crecimiento económico robusto para China en los próximos años.

Fuente: Medios Internacionales

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