La filtración de un supuesto plan de paz de 28 puntos, atribuido al presidente estadounidense Donald Trump y divulgado por el portal Axios, ha generado un intenso debate internacional. El documento, que aborda temas territoriales, militares, económicos y educativos, sale a la luz en un momento de diálogo limitado entre Washington y Moscú, tras una cumbre previa entre Putin y Trump en Alaska.

    Aunque el Kremlin ha mantenido cautela, señalando que no tiene «nada que añadir» sobre las negociaciones, el alcance de este supuesto plan es vasto. De concretarse, tendría profundas implicaciones para Ucrania, Rusia, Europa y la arquitectura de seguridad mundial, buscando una redefinición total del conflicto.

Puntos territoriales y de seguridad

    Uno de los aspectos más sensibles es el capítulo territorial, ya que el plan prevé el reconocimiento de facto de Crimea, Lugansk y Donetsk como territorio ruso, incluso por parte de Estados Unidos. También plantea que las regiones de Jersón y Zaporozhie quedarían congeladas en la línea de contacto. En cuanto a las garantías de seguridad, EE.UU. ofrecería respaldo militar con una compensación económica, pero esta podría anularse si Ucrania atacara a Rusia sin justificación. En caso de agresión rusa, el plan contempla una «respuesta militar decisiva y coordinada» y la restitución de todas las sanciones.

Reconstrucción para Kiev y reintegración para Moscú

    El plan propone una reconstrucción masiva de Ucrania con fondos occidentales, incluyendo una contribución de $100 mil millones de dólares por parte de la Unión Europea y el establecimiento de un Fondo de Desarrollo enfocado en tecnología. Paralelamente, el plan ofrece a Rusia un camino hacia la reintegración global, con el levantamiento paulatino de sanciones, cooperación económica a largo plazo y una posible invitación para regresar al G8.

    El extenso documento también contempla el intercambio total de prisioneros y civiles, la reunificación familiar, la reactivación de la central nuclear de Zaporozhie bajo supervisión del OIEA y la celebración de elecciones ucranianas en un plazo de 100 días tras la entrada en vigor del acuerdo. El plan sería «jurídicamente vinculante» y sería supervisado por un Consejo de Paz presidido por Trump.

Fuente: Medios Internacionales

360°/PG/CV