Un grupo de neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) consiguió registrar cómo reacciona el cerebro cuando la falta de sueño nos lleva al límite de la fatiga mental. Según el estudio publicado en Live Science, esos momentos en los que sentimos que “desconectamos” tras pasar la noche en vela se deben a que el cerebro comienza a actuar como si estuviera a punto de dormirse.

El equipo realizó experimentos con 26 voluntarios de entre 19 y 40 años y descubrió que, durante episodios de fatiga extrema, el cerebro expulsa y vuelve a absorber líquido cefalorraquídeo (CSF), responsable de eliminar desechos metabólicos. Este proceso coincide con variaciones importantes en el flujo sanguíneo y el tamaño de las pupilas, un fenómeno nunca antes observado de manera simultánea. «Al medir tantos tipos de señales al mismo tiempo, vimos que fenómenos que parecían separados en realidad se movían juntos», explicó la neurocientífica Laura Lewis, coautora del estudio.

Durante 24 horas de privación de sueño, los participantes mostraron ondas cerebrales lentas y pulsos de CSF similares a los que se registran en las fases N1 y N2 del sueño ligero. «Cuando uno sufre una falla de atención, el fluido se vacía del cerebro; cuando recupera la concentración, vuelve a ingresar», detalló Zinong Yang, autor principal del estudio.

Los investigadores sostienen que estos breves “apagones” podrían reflejar un intento del cerebro por activar procesos propios del descanso, interrumpidos antes de que se alcance el sueño profundo. Aún no se comprende completamente por qué se producen cambios tan bruscos en el flujo sanguíneo, aunque estudios futuros buscarán determinar si estas variaciones ayudan a eliminar sustancias tóxicas acumuladas durante la vigilia.

Michael Chee, neurólogo de la Universidad Nacional de Singapur que no participó en la investigación, calificó el estudio como «una pieza impresionante de fisiología» y destacó que los efectos observados corresponden a una privación severa de sueño. «Son consecuencias extremas, pero revelan hasta qué punto el sistema nervioso autónomo orquesta estos cambios en el cerebro agotado», señaló.

Fuente: RT

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