La Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos (CFIA) confirmó el sacrificio de entre 300 y 330 avestruces en la Universal Ostrich Farms en Edgewood, Columbia Británica. La medida se ejecutó un día después de que la Corte Suprema de Canadá rechazara una apelación para salvar a los animales, desatando una ola de indignación y un debate sobre la extralimitación del Gobierno.
La CFIA ordenó el sacrificio total de la parvada, tras haber detectado gripe aviar en diciembre pasado y haber sacrificado inicialmente 70 aves. La Agencia justificó su decisión señalando que, a pesar de que los avestruces parecieran sanos, seguían siendo una fuente potencial del virus por lo que, permitir su supervivencia, aumentaba el riesgo de que el virus mutara peligrosamente al exponerse a la fauna silvestre.
Por su parte, los dueños de la granja sostuvieron que el sacrificio era innecesario y aseguraron que la bandada estaba sana y había desarrollado inmunidad colectiva, lo que hacía a los avestruces valiosos para la investigación científica.
El proceso de sacrificio se llevó a cabo con «tiradores profesionales en un entorno controlado» y bajo supervisión veterinaria, según la CFIA. Sin embargo, la perspectiva familiar de los dueños es desgarradora.
Katie Pasitney, hija de la propietaria, declaró al Daily Mail que las autoridades «cometieron un error» al sacrificar animales que, según ella, no son simples «aves de corral», sino que algunos tenían hasta 35 años y «cada uno tenía nombre…¿Cuándo dejamos de valorar la vida?», lamentó Pasitney.
El prolongado caso ha avivado el debate público sobre la contención de virus en animales y la confianza en las organizaciones gubernamentales de Canadá.
Fuente: Medios Internacionales
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