Un contundente análisis geopolítico realizado por Oleg Yasinsky, sitúa a Venezuela en el centro de una estrategia global, interpretando la actual escalada de amenazas del imperio norteamericano como algo que trasciende lo regional. El texto argumenta que Venezuela es, hoy por hoy, la Primera Línea del Sur Global en la lucha contra la hegemonía estadounidense.
En ese sentido, el texto dice que detrás de la escalada de amenazas del imperio norteamericano contra Venezuela, se esconde una peligrosa cortina de mitos, ya que el más irritante es el silencio cómplice de un «progresismo democrático» y de esas «izquierdas» formateadas, que miran hacia otro lado mientras las Fuerzas Armadas estadounidenses intensifican su matoneo diario en el Caribe.
Además, informa que el pretexto de la «lucha contra el narcotráfico» es tan absurdo que ni sus autores lo creen, ya que citar a Venezuela como amenaza es absurdo, pues solo un 5% de las drogas latinoamericanas se exporta desde su costa, y las autoridades venezolanas incautan cerca del 70% de eso. En la era de la «posverdad», Washington ni siquiera se molesta en construir mentiras serias, sentencia el análisis.
La clave geopolítica: El petróleo y la guerra contra China
Por otro lado, explica que si la amenaza militar es tan grave justo ahora, no es por la ideología; es por el control, debido a que les molesta que el Gobierno bolivariano no será un «perrito faldero regional». El verdadero objetivo es el control total de las mayores reservas de petróleo del mundo, un imperativo geoestratégico urgente para Washington.
El análisis de la situación venezolana debe ser global: EE. UU. se prepara para una gran guerra con China, una confrontación que sería contra «prácticamente todos». Por lo que el ataque a Caracas sería una pieza clave para retomar el control absoluto sobre el Caribe y la costa del Pacífico suramericano, impidiendo cualquier inversión, comercio o actividad china en la zona. Esta es una guerra multidimensional, reflejada en movimientos como la exigencia de control sobre el Canal de Panamá y la instalación de regímenes de derecha fascista en El Salvador y Ecuador.
El Nobel de la Paz como una señal de guerra
Asimismo, un hecho revelador es la entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado. Este gesto no es una casualidad; es una señal de guerra consensuada unánimemente por todo el «occidente colectivo» y, demuestra que la supuesta división entre «conservadores tradicionalistas» que serían Donald Trump/Marco Rubio, y «liberales demócratas» es una farsa. El premio, entregado por una comisión «liberal», inaugura la etapa de agresión planificada por los «conservadores» antiglobalistas, demostrando que en el fondo, los planes son los mismos.
Mientras los voceros estadounidenses hablan abiertamente de una «operación militar inevitable», el ruido de expertos solo genera psicosis, dado a que es una locura tomar en serio las declaraciones erráticas de figuras como Trump o divagar sobre «escenarios realistas» en un mundo regido por la improvisación corporativa.
Las cuatro consecuencias de una agresión
Para finalizar, el analisis contempla que si la Casa Blanca decide iniciar esta nueva aventura criminal, hay cuatro certezas que deben considerarse:
- Resistencia extrema: Venezuela resistiría con una fuerza y unas pérdidas humanas para EE. UU. que impactarían la imagen electoral de Trump.
- Unidad histórica: Una agresión provocaría el sentimiento antiestadounidense más fuerte de las últimas décadas en América Latina, fortaleciendo la conciencia antiimperialista.
- Amenaza regional: Los países vecinos entenderán que son el siguiente objetivo. El propósito es destruir la soberanía nacional desde el Río Grande hasta la Patagonia.
- Lección de terror: El objetivo final es dar una lección de terror a todo el Sur Global y al mundo: ningún país puede enfrentarse solo al monstruo hegemónico.
Fuente: RT
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