En una exclusiva, María Evans de Azú Chocolate, embajadora del chocolate venezolano, compartió su experiencia y la del equipo de más de 15 marcas que representan a la nación caribeña en el evento mundial que se realiza en el Salón del Chocolate de París

    Durante la entrevista con Maria Gabriela Rodríguez, Evans expresó que estar en París es una inmensa felicidad y una oportunidad para destacar la esencia de Venezuela a través de sus sabores. Además, resaltó la profunda conexión del país con el cacao, fundamental incluso para la historia nacional.

    Asimismo, manifestó que Azú Chocolate ha sorprendido al público europeo con una audaz propuesta que incluye sabores tropicales como la guayaba, la parchita (que también tiene por nombre maracuyá) y la exótica Sarrapia (comúnmente llamada tonca en el país europeo). Sin embargo, la sensación del stands ha sido el chocolate con hormigas limoneras del Amazonas, un ingrediente, rico en proteínas y con un sabor cítrico similar a la citronela, un producto en honor a los ancestros indígenas que lo utilizan para saborizar sus alimentos.

   La chocolatera comentó que la reacción de los franceses ha sido de «cara de maravillados», y la de los venezolanos, una sensación de «sentirse en casa» al probar los sabores de su tierra.

La fuerza de la unión y la calidad de exportación

    A medida que avanzaba la conversación, la periodista preguntaba sobre los próximos retos del chocolate venezolano y cómo ha avanzado la política de «Lo Hecho en Venezuela«, en ese mundo del cacao, a lo que María Evans destacó que el apoyo ha sido clave para unificar a los chocolateros, permitiéndoles trabajar en equipo: «Solos la batalla es un poco más compleja, pero unidos como equipo… logramos más», afirmó al tiempo que dijo que el objetivo no es solo mostrar que Venezuela tiene el mejor cacao del mundo, sino también el mejor chocolate.

     Por otro lado, informó que con una calidad que el público ya reconoce, el siguiente gran paso de Azú Chocolate es introducir su pequeña producción en el mercado europeo, específicamente en tiendas y cafeterías de especialidad. Este interés es una confirmación de la calidad de exportación del producto venezolano, que ya es solicitado por contactos internacionales.

    Evans también enfatizó la importancia de la Denominación de Origen Controlada (DOC) o la Indicación Geográfica Protegida (IGP), ya que estas etiquetas certifican que el cacao, como el de Chuao (que cuenta con DOC), solo puede darse con ese perfil de sabor específico en su zona de origen debido a la genética de la planta, combinada con el suelo y clima venezolano, crea un sabor inigualable que no puede replicarse en otro lugar. Esta distinción es tan crucial que muchos chocolateros internacionales compran el costoso cacao venezolano, incluso si es solo para añadir un pequeño porcentaje a sus mezclas y elevar la calidad de sus productos.

Un mensaje para los soñadores del chocolate

    Finalmente, María Evans dejó un mensaje inspirador a los emprendedores: no deben compararse con quienes ya están establecidos: «La clave es practicar, quemar chocolate y darle a probar a la familia» para alcanzar la excelencia. Además, recalcó que hacer chocolate está en el ADN venezolano y que, a diferencia de la pastelería, el chocolate es un producto que no genera merma: «El mundo está consumiendo más chocolate que nunca, así que hay espacio para todos… atrévanse a hacer chocolate que tenemos cacao en todas partes de Venezuela», concluyó, reafirmando que si es Hecho en Venezuela, es mejor.

María Gabriela Rodríguez

360°/PG/OBP