El equipo de 360° desde la alfombra de los Premios Soto 2025 fue testigo de una noche inolvidable donde el cine venezolano fue el gran galardonado. La celebración no solo reconoció el talento local, sino la resiliencia y el espíritu indomable detrás de las producciones cinematográficas con sello venezolano.

​Emociones y expansión Iberoamericana

   La actriz Irene Esser compartió un testimonio conmovedor, refiriéndose a su presencia como un «privilegio» después de un grave incidente un año atrás: «Hoy para mí es un privilegio estar aquí viva, literal, celebrando el cine venezolano… Esto es como reafirmar que sí se pueden lograr los sueños». Esser hizo un llamado urgente: «Es importantísimo que vayamos al cine, porque si ustedes vienen, nosotros podemos seguir haciendo películas».

   ​La Academia Venezolana de Cine anunció un hito clave: el debut del Premio Iberoamericano de Cine. Según Sergio Curiel, vicepresidente de la academia, esto es «algo muy novedoso para esto,» confirmando que el cine venezolano «sigue avanzando, a paso agigantado».

​El Espíritu Inquebrantable de los Creadores

​   Greisy Mena, nominada por su papel en Ana María Campos, en Un Mar de Libertad, destacó la esencia de la industria: «Qué delicia tener este espacio para reencontrarte con la familia, para celebrarnos, para reconocer el arduo trabajo». La actriz subrayó la determinación colectiva: «El venezolano no lo para nadie. Nosotros tenemos esa audacia de avanzar, de construir nuestros sueños pese a cualquier adversidad».

   ​La alegría por el reconocimiento también fue expresada por Eduardo Rivas, actor y director de la película nominada La Maldición de Knoche: «Estamos muy complacidos… es importante este tipo de eventos para celebrar el cine venezolano».

   ​Los Premios Soto 2025 reafirman que la pasión, el talento y la voluntad de contar historias mantienen al cine venezolano más vivo y competitivo que nunca.

Lorena Arismendi.

360°/AR/OBP