La concesión del Premio Nobel de la Paz a la opositora venezolana María Corina Machado desató este viernes una ola de reacciones en Estados Unidos y puso en evidencia las divisiones dentro del entorno del presidente Donald Trump.

    En ese sentido, Richard Grenell, enviado especial de la Casa Blanca para Venezuela, fue uno de los más duros en criticar: «El Premio Nobel murió hace años», cuestionando la relevancia y la imparcialidad del galardón tras la decisión del comité sueco.

    Grenell, conocido por su cercanía con el ala conservadora y su papel en misiones diplomáticas sensibles, desvinculó el prestigio histórico del Nobel del mérito de la persona galardonada y se sumó así a quienes consideran que el premio se ha vuelto una  política.

    Para sus críticos, la elección de Machado confirma una tendencia del comité a premiar figuras alineadas con intereses geopolíticos occidentales y conservadores. Además, los opositores a la elección que hizo el comité, recuerdan que la trayectoria de Machado incluye el impulso de sanciones contra el gobierno venezolano y llamados a intervenciones internacionales, posturas que chocan con el espíritu del testamento de Alfred Nobel, que prioriza la promoción de la paz.

   Ahora bien, mientras Grenell descalificaba el premio, otras voces republicanas del parlamento salieron en defensa simbólica de Trump:

  • El senador Rick Scott publicó que el premio «debió ser para Trump», argumentando que el presidente merece reconocimiento por sus «logros en acuerdos de paz».
  • Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, compartió mensajes que acusan al comité de «privilegiar la política sobre la paz» y ensalzan el carácter humanitario de Trump.

Fuente: Medios Nacionales

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