El Gobierno federal entró en cierre después de que demócratas y republicanos no lograran un acuerdo sobre un financiamiento provisional. En ese sentido, los senadores demócratas bloquearon el proyecto aprobado por la Cámara y la Cámara rechazó una enmienda que proponía subsidios para la salud.

    Luego de esas votaciones, la Oficina de Administración y Presupuesto ordenó a las agencias activar planes para un “cierre ordenado” y el Senado se prepara para volver a votar la misma propuesta en las horas siguientes.

¿Qué está en juego?

    Los legisladores discuten aproximadamente $1,7 billones destinados al funcionamiento de las agencias, cerca de una cuarta parte del presupuesto federal total, por otro lado, el Gobierno mantiene pagos obligatorios como la Seguridad Social, Medicare y los intereses de la deuda, pero la financiación discrecional que cubre sueldos operativos, investigaciones y la mayoría de los servicios administrativos se suspenderá si el Congreso no aprueba las apropiaciones, informó el medio Reuters.

    Este cierre puede dejar a unos 750.000 empleados federales suspendidos y, según estimaciones, hasta 4 millones sin sueldo temporalmente, incluidos algunos militares que tendrían que trabajar sin pago. Esta paralización afecta a investigaciones científicas, trámites y permisos, ralentiza ciertos vuelos y obliga a cerrar parques nacionales, mientras que el servicio postal y los pagos de pensiones seguirán funcionando por tener financiamiento separado.

 

Consecuencias económicas

    El cierre reduce ingresos en comunidades dependientes del empleo público y puede retrasar la publicación de datos oficiales que empresas y autoridades usan para tomar decisiones, lo que complica la gestión económica en un contexto ya incierto debido a las fallas en el gobierno de Donald Trump por sus decisiones drásticas. Además, hay que destacar que los mercados suelen reaccionar con volatilidad moderada; la magnitud del efecto dependerá de la duración del cierre y de la capacidad política para negociar una solución.

    Desde 1977 hubo varios cierres; el más largo ocurrió en 2018–2019 y duró 35 días, lo que dejó claro el costo humano y económico de bloqueos prolongados; la duración de este cierre dependerá de la presión pública, del cálculo político de cada partido y de si surge un evento externo que obligue al Gobierno a actuar con urgencia.  Trump, expresó días anteriores que no quiere un cierre de gobierno pero también afirmó: «Podríamos deshacernos de muchas cosas que nunca necesitamos. Y todas estas son iniciativas demócratas: exigen fronteras abiertas, quieren que los hombres participen en deportes femeninos, imponen la agenda transgénero a todo el mundo. Nunca se detienen», manifestó.

Fuente: RT

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