En la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, comenzó su intervención en medio de abucheos y la salida de delegaciones de varios países, entre ellos Colombia. La sala quedó casi vacía, pero aun así decidió tomar la palabra, pese a las protestas por la guerra en la Franja de Gaza.

   La tensión fue evidente desde su llegada. El caos obligó a la presidencia de la Asamblea a pedir en varias ocasiones orden en el recinto antes de que Netanyahu pudiera hablar. Afuera, manifestantes propalestinos marchaban desde Times Square hasta la sede de la ONU para rechazar los bombardeos en Gaza y expresar su rechazo al premier israelí.

   El viaje de Netanyahu también estuvo marcado por complicaciones. Según reportaron medios internacionales, su avión evitó sobrevolar varios países europeos para reducir el riesgo de ser detenido tras la orden de captura emitida por la Corte Penal Internacional (CPI), que lo acusa de crímenes de guerra. En noviembre de 2024, la CPI dictó órdenes de arresto contra Netanyahu y el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, responsabilizándolos de delitos de guerra y lesa humanidad en Gaza.

   Previo a su discurso en la ONU, el primer ministro ordenó que sus palabras se transmitieran en la Franja de Gaza mediante altavoces instalados en camiones en la frontera israelí. El diario Haaretz reveló, citando a fuentes militares, que esta acción fue calificada como un acto de «guerra psicológica». Varios oficiales criticaron la decisión, señalando que se trataba de una «idea loca» y dudando de su utilidad en el plano militar.

360°/AR/OBP