Investigadores han descubierto diferencias evolutivas importantes entre grupos de jirafas, lo que les llevó a pensar que no forman una sola especie sino de varias. Esta nueva clasificación permitirá a los conservacionistas enfocar mejor sus esfuerzos y priorizar a las poblaciones con más riesgo.

¿Qué cambiaron los científicos?

    Durante más de 260 años se consideró que todas las jirafas pertenecían a una única especie, Giraffa camelopardalis, con nueve subespecies según su apariencia y distribución. Sin embargo, estudios recientes habían puesto en duda esa visión.

    Ante la confusión, expertos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) revisaron datos genéticos, morfológicos y biogeográficos ya publicados y concluyeron que existen diferencias evolutivas suficientes para dividir a las jirafas en varias especies:  Jirafa del norte (Giraffa camelopardalis), Jirafa reticulada (Giraffa reticulata), Jirafa masái (Giraffa tippelskirchi), Jirafa del sur (Giraffa giraffa).

¿Cuál es su estado de conservación?

    Jirafa del sur: Es la más numerosa; la Fundación para la Conservación de la Jirafa estima que hay más de 60.000 ejemplares en libertad este año, mientras que las otras ocupan territorios más pequeños y tienen poblaciones mucho menores, por lo que corren mayor peligro.

 

    En ese sentido, la jirafa del norte es la más amenazada: quedan solo unos 7.000 ejemplares en estado salvaje. Esto se debe, en parte, a la inestabilidad política en países donde vive (como República Democrática del Congo, Sudán del Sur y República Centroafricana) y a la caza ilegal. Entre 1985 y 2015, la población total de jirafas se redujo en torno a un 40 %.

    Según el Fondo Internacional para el Bienestar Animal, todavía hay cerca de 117.000 jirafas salvajes en el continente, pero la situación no es alentadora, ya que los especialistas confían en que la nueva clasificación ayude a atraer más atención y acciones concretas; «al identificar especies separadas, es más fácil dirigir medidas de protección y priorizar las que están en mayor riesgo», señaló Philip Muruthi, de la Fundación para la Vida Silvestre Africana.

Fuente: Medios Internacionales