La vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, aseguró que Venezuela representa hoy una esperanza para el mundo, aunque enfrenta una agresión imperialista que —a su juicio— se justifica con argumentos sin sustento legal.

  En la Plenaria Extraordinaria del Congreso del PSUV, Rodríguez calificó de “patraña” que algunos sectores intenten acuñar a Venezuela como un “estado narcoterrorista”. Para ella, ese señalamiento constituye una de las peores ofensas a la dignidad nacional. Recordó que el pueblo venezolano ha respondido con firmeza, determinación y lealtad ante lo que describió como una guerra psicológica.

Tres objetivos estratégicos del imperialismo

   Rodríguez advirtió que los intentos de dominación sobre Venezuela buscan tres propósitos principales: controlar el territorio para actividades ilícitas, apropiarse de las riquezas energéticas —como el petróleo y el gas— y favorecer a las grandes transnacionales vinculadas al narcotráfico.

Riesgo de desestabilización regional

   La funcionaria también retomó el informe anual de la ONU, con el que alertó a los pueblos del Caribe y Suramérica sobre las consecuencias de una posible agresión militar contra Venezuela. Aseguró que ese escenario podría provocar una de las peores desestabilizaciones de la región. Para respaldar sus advertencias, mostró las mismas láminas que ya había enseñado el 8 de septiembre durante una rueda de prensa con medios nacionales e internacionales.

Estados Unidos y el negocio del narcotráfico

   Rodríguez acusó a Estados Unidos de ser “el centro mundial del lavado del narcotráfico”, afirmando que el 85% de las ganancias de ese negocio ilícito se quedan en su sistema financiero. Citó un informe de Naciones Unidas que señala que en la crisis financiera de 2009, “el rescate se dio por los fondos del narcotráfico en la banca estadounidense”.

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