Un eclipse lunar total, de unos 82 minutos, ocurrirá entre la noche del 7 y la madrugada del 8 de septiembre. La Tierra quedará entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite y coincidiendo con la Luna Llena de septiembre. Este fenómeno, conocido como la Luna de Sangre, se podrá ver a simple vista sin necesidad de telescopio.
La Luna pasará de un brillo plateado a un tono naranja-rojizo en su fase de sombra más oscura, ofreciendo un espectáculo único para quienes lo observen desde las zonas adecuadas. Será el segundo y último eclipse lunar del año, tras el ocurrido el 14 de marzo.
La visibilidad no permitirá su observación desde América, pero si se podrá ver íntegramente desde partes de Australia, India, Asia Central, algunas regiones de Rusia, Japón y África Oriental. En Europa, Asia, este de Australia, África y Nueva Zelanda, millones de personas podrán apreciar al menos una parte del fenómeno, según medios internacionales.
Se recomienda buscar un cielo limpio, alejado de la contaminación lumínica, para disfrutar del eclipse.
Fuente: Medios Internacionales
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