El cerebro no almacena todo y olvidar datos, lejos de ser una falla, facilita la adaptación y el aprendizaje. Expertos consultados por Forbes señalan que olvidar información irrelevante ayuda a enfrentar desafíos actuales y a responder mejor ante cambios del entorno.
A veces olvidamos llaves o fechas importantes, pero esto no indica deterioro cognitivo. Es un mecanismo deliberado para priorizar lo relevante en cada momento.
Forbes distingue memoria humana y tecnología: el cerebro no se “llena” como un teléfono. Opera mediante interacciones entre señales eléctricas, músculos y neuronas, priorizando información valiosa y descartando lo innecesario para adaptarse al entorno.
Un estudio en Nature, realizado por equipos de Trinity College Dublin y la University of Toronto, plantea que el olvido es un proceso activo que favorece la adaptación: los recuerdos que pierden relevancia quedan menos accesibles, pero no desaparecen, permitiendo responder mejor a demandas actuales.
Las engram cells, neuronas especializadas, almacenan recuerdos y se activan ante estímulos. Por ejemplo, el aroma de un perfume asociado a una expareja puede reavivar memorias; al generar nuevas experiencias, surgen engram cells más pertinentes.
Por ejemplo, a veces, el aroma de un perfume asociado a una expareja puede reavivar memorias vinculadas a esa relación. Sin embargo, cuando se generan nuevas experiencias y vínculos, el cerebro crea otras engram cells que registran información más pertinente. Así, un antiguo perfume que reaparece tiempo después suele provocar una respuesta neuronal menos intensa, lo que se percibe como haber “olvidado” ese recuerdo. Sin embargo, la memoria original continúa presente, aunque ha perdido accesibilidad porque ya no resulta significativa para el presente.
Ver esta publicación en Instagram
Fuente: Medios Internacionales
360°/PG/CV



