El aumento de precios en el streaming impulsa un regreso de la piratería, según tendencias globales y datos de Suecia, cuna de Spotify.
Durante años, la piratería parecía haber quedado atrás gracias a catálogos amplios y costos asequibles. En la actualidad, ese progreso se ve cuestionado por el encarecimiento de plataformas como Netflix y Spotify, la fragmentación de contenidos y la publicidad en planes de pago. Estos factores están transformando la experiencia del usuario y alimentando nuevamente el consumo no autorizado.
Según MUSO, el 96% de la piratería en 2023 estuvo motivada por streaming no autorizado. En 2024 se registraron 216 mil millones de visitas a sitios pirata, frente a 130 mil millones en 2020, lo que evidencia un incremento notable en la actividad ilícita dentro del ecosistema digital. Esta evolución sugiere un cambio de comportamiento entre los consumidores que buscan alternativas ante precios y accesos cada vez más restrictivos.
En Suecia, país de origen de Spotify, la situación es especialmente reveladora. Datos recientes indican que 1 de cada 4 personas pirateó contenido durante el último año, con mayor incidencia entre jóvenes de 15 a 24 años. Este patrón señala una brecha entre expectativas de consumo y la realidad de precios y disponibilidad, en un contexto de restricciones regionales que complican el acceso.
El panorama actual pone en tela de juicio la promesa del streaming como la solución definitiva contra la piratería. Los usuarios buscan opciones más económicas, mayor transparencia en precios y un catálogo realmente global sin trabas de acceso. Mientras tanto, las plataformas enfrentan la paradoja de un aumento en la demanda de contenidos de pago y, al mismo tiempo, una saturación de ofertas, publicidad intrusiva y planes que no siempre ofrecen un valor claro.
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