Zamora, la provincia con más personas mayores de 80 años en España, junto con la vecina Orense, ha sido de las más golpeadas por los incendios de agosto, que arrasaron más de 350,000 hectáreas y dejaron cuatro fallecidos.
La alcaldesa de Benavente, Beatriz Asensio, comentó que el mayor temor de los evacuados era “que pudiera arder todo lo que tienen”. La mayoría son ancianos que ahora esperan en un refugio improvisado, donde pasan el tiempo “jugando, conversando o viendo películas”, según describió.
El comandante de la Guardia Civil en Zamora, Jesús José González Tejada, explicó que “en la provincia tenemos muchísima gente mayor, mucha que vive sola, un poquito desvalidos”. Recordó que durante la evacuación se insistía en que recogieran “su medicación, algo de ropa, el teléfono móvil y, muy importante, el cargador”.
Entre los desalojados estaba Amelia Bueno, de 79 años, quien aseguró que “llevo 32 años viniendo de vacaciones a la zona de Sanabria, y que no me quiten ni me manden a otro lado”. Aun así, reconoció que “lo importante es que nadie se haga daño, que estamos bien y atendidos, y que esto sea lo más duro que nos pueda pasar”.
Pedro Fernández, de 85 años, también compartió su angustia. “Llegué a temer, y mucho, por mi casa”, dijo, ya que es una herencia de su padre y reconstruir algo similar hoy “valdría una verdadera fortuna”. Finalmente pudo regresar y comprobar que su hogar seguía en pie, a diferencia de otros pueblos donde las llamas sí devoraron recuerdos y pasado.
Con información de AFP
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