En su más reciente espacio ClaraMente, la periodista Clara Vega abordó la situación actual que enfrenta Venezuela, marcada por acusaciones sin evidencia y planes terroristas que buscan desestabilizar al país y a su gobierno.

Vega recordó que la fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, lanzó recientemente serias acusaciones contra el presidente Nicolás Maduro, intentando vincularlo, sin pruebas, con organizaciones delictivas ligadas al narcotráfico. Además, se estableció una recompensa de 50 millones de dólares para quien proporcione información que conduzca a su captura. Esta medida fue rechazada de inmediato por el pueblo venezolano, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, partidos políticos, movimientos sociales y organizaciones de otros países, pese a los intentos de la extrema derecha de generar divisiones.

 

Datos que desmontan la narrativa

El Informe Mundial sobre Drogas 2025 de la ONU confirma que Venezuela es un país libre de cultivos ilícitos y sin laboratorios de procesamiento. Además, sólo el 5% del narcotráfico intenta pasar por su territorio, demostrando que no es una ruta principal. Frente a esto, surge la pregunta: ¿por qué Estados Unidos insiste en mantener esta narrativa sobre el país y su gobierno?

Según un estudio del Centro de Estudios de Política e Investigación de la India, en tiempos de guerras no convencionales aparece la guerra narrativa, definida como la manipulación de información para influir en la percepción de la población sobre un conflicto. Se trata de una cadena de datos, ciertos o no, ensamblados de manera estratégica para convencer al público y justificar acciones contra el enemigo.

 

Guerra integral y agresiones

Astolfo Sangrónis Godoy y Pascualino Angelillo Fernández señalan que la guerra narrativa es parte de la guerra integral, donde intervenciones militares y no militares buscan destruir relaciones políticas, defensivas y territoriales de un Estado o controlar parcialmente su funcionamiento. Estas agresiones suelen ser pequeñas y múltiples, difíciles de detectar, y se apoyan en alianzas con ONGs, partidos, universidades y otras estructuras que actúan como fachada legal.

A pesar de la repetición de estas tácticas intervencionistas —como la narrativa del narcoestado en su versión de narcoterrorismo—, Venezuela ha logrado contenerlas.

Clara Vega plantea que las acusaciones contra el presidente Nicolás Maduro forman parte de una estrategia de guerra integral promovida por Estados Unidos para debilitar la soberanía y el carácter antimperialista de Venezuela.

360°/AR/CV