El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) coordina varios proyectos para entender cómo viven y se desplazan los cetáceos —ballenas, delfines, cachalotes, zifios y marsopas— en las aguas y costas de Venezuela. En este marco, estas investigaciones priorizan estudiar la relación entre estas especies y el calentamiento global, así como sus interacciones con aves marinas y otras comunidades del ecosistema marino. La finalidad es generar evidencia científica sólida que sirva de base para estrategias de conservación adaptadas a los retos actuales.
Una de las iniciativas recorre un trayecto de 666 kilómetros entre La Guaira y la Isla de Aves, con observaciones sistemáticas de cetáceos pelágicos en alta mar. El equipo registra la presencia, abundancia y variaciones temporales de estas especies para identificar tendencias en respuesta a cambios climáticos y otros factores ambientales. Este enfoque longitudinal permite comparar datos a lo largo del tiempo y fortalecer recomendaciones de manejo y protección de hábitats críticos.
Diversidad y áreas de estudio
En la costa central venezolana se estudian de forma intensiva unas 12 especies de delfines, destacando la diversidad que convive en aguas nacionales. En el mar Caribe venezolano, que comprende aproximadamente el 20% de la región marino-costera, se han documentado entre 24 y 26 especies de cetáceos, subrayando la riqueza biológica de estas aguas. Zonas de relevancia incluyen el Parque Nacional Mochima, con poblaciones estables de delfín común de hocico largo, y la franja costera entre Miranda y Carabobo, donde se observa con frecuencia el delfín manchado del Atlántico y el delfín mular.
Los cetáceos cumplen un papel clave como depredadores que regulan las poblaciones de sus presas, contribuyendo al equilibrio ecológico del océano. Sin embargo, enfrentan amenazas crecientes como contaminación por plásticos y químicos, tráfico marítimo y impactos costeros derivados de actividades humanas. En particular, los delfines de río y aquellos que habitan en cuerpos de agua cerrados, como el Lago de Maracaibo, requieren una atención especial debido a su vulnerabilidad frente a cambios en su entorno.
Para ampliar la comprensión y la conservación, IVIC continúa monitoreando estas poblaciones, evaluando tendencias temporales y generando recomendaciones de manejo que consideren tanto las dinámicas ecológicas como las presiones antropogénicas.
Fuente: Mincyt
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