La erosión regresiva del río Coca, ubicada en la Amazonía ecuatoriana, mantiene en alerta a las autoridades y a la ciudadanía ante los riesgos que representa para comunidades, infraestructuras estratégicas y el suministro eléctrico nacional. La Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) indicó que las medidas implementadas han logrado desacelerar la erosión que pone en riesgo la central Coca Codo Sinclair, la mayor hidroeléctrica del país, aunque persisten obras pendientes y el fenómeno continúa avanzando.

El impacto de la erosión ha obligado a desviar parte de la atención del sector energético y, de forma crítica, afectó también la infraestructura de transporte de crudo. Los dos oleoductos que trasladan el petróleo ecuatoriano desde la región amazónica hacia la costa tuvieron que paralizar operaciones durante hasta 26 días para construir ductos alternativos, ante el riesgo de que los originales quedaran prácticamente al borde de la pendiente.

La erosión del río Coca ha sido descrita por expertos como un proceso geológico de gran escala y se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales e de infraestructura para Ecuador en los últimos años.

Progreso y desafíos en la protección de la Coca Codo Sinclair

Según reportes de Celec citados por medios locales, la erosión ya se ubica a 3,6 kilómetros de las obras de captación de la central de generación. En respuesta, el Gobierno ha desplegado un conjunto de obras de mitigación, que incluyen diques y estructuras de protección, además de asesoría técnica para la estabilización de la ribera. Sin embargo, especialistas señalan que la magnitud del proceso geológico supera la capacidad de control actual y exige acciones urgentes y sostenidas.

Entre las medidas temporales se destacan la instalación de muros de rocas de gran tamaño, la estabilización de taludes y desvíos parciales del río, con la asesoría del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, según afirmó Celec.

La empresa pública subraya que las acciones ejecutadas han logrado desacelerar significativamente la erosión, asegurando la operación de la principal hidroeléctrica del país. No obstante, expertos señalan que, si bien estas obras pueden ganar tiempo, el fenómeno no se ha detenido y exige respuestas aún más decididas y coordinadas para evitar impactos mayores en comunidades, servicios básicos y seguridad nacional.

Fuente: Prensa Latina

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