Un esfuerzo de conservación sin fronteras está dando nueva vida a una de las especies de cocodrilos más amenazadas del planeta. Este 18 de agosto, 21 crías nacidas en 2021 en Dallas viajarán a Venezuela para iniciar un proceso de aclimatación en el Hato Masaguaral, Guárico, con miras a su liberación en ríos venezolanos.
Estas crías son nietas y bisnietas de Juancho, el cocodrilo del Orinoco rescatado en Carúpano en los años 80, cuyas historias han inspirado una red internacional de preservación que hoy cruza continentes.
Un linaje que inspira a la conservación global
Juancho, rescatado en Carúpano, dio origen a una exitosa cadena de cría en Dallas y a una generación de crías que hoy actúan como embajadoras en zoológicos de Estados Unidos. Sus descendientes, como One y Bella, hijos de la pareja original, produjeron más de 26 crías en 2021, fortaleciendo la biodiversidad y la visibilidad de la especie.
La historia de Juancho no solo se quedó en Estados Unidos. En 2023, siete ejemplares de esta línea se trasladaron a Dinamarca para ampliar la reproducción y apoyar la recuperación de la especie en Venezuela, ampliando el impacto de esta narrativa más allá de las fronteras venezolanas.
La red de conservación conecta Venezuela, Estados Unidos, Portugal y Dinamarca. El Zoológico de Cocodrilos de Dinamarca financia el traslado y sitúa a la institución en un polo clave para albergar las 28 especies de cocodrilos y caimanes del mundo, con el objetivo de la recuperación de Crocodylus intermedius.
Se esperan 26 caimanes en Venezuela como parte del convenio; la mayoría son nietos de Juancho, con otros procedentes de distintos orígenes. A través de este trabajo conjunto, cada cría representa una oportunidad real para recuperar poblaciones y educar a nuevas generaciones sobre la importancia de los residuos fluviales.
Aclimatación, reproducción y protección de la especie
Las crías enviadas a Venezuela recibirán aclimatación en el Hato Masaguaral antes de su liberación en ríos como Capanaparo, Cojedes y Guárico. En Dallas, Juancho permanece junto a Dimitri, tras el fallecimiento de Miranda; Dimitri ha puesto huevos fertilizados recientemente, marcando un paso más en la continuidad de la especie.
A lo largo de 36 años, los conservacionistas han liberado alrededor de 12 mil caimanes y continúan enfrentando amenazas humanas y la caza de huevos, con la misión de garantizar un futuro sostenible para el cocodrilo del Orinoco.
Fuente: Crónica uno
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