Las autoridades chilenas confirmaron este domingo la muerte del último minero que seguía desaparecido tras el derrumbe ocurrido el jueves en la mina El Teniente, elevando a seis el número de víctimas fatales.

«Hemos podido rescatar los cuerpos en un corto plazo de tiempo, a pesar de lo riesgoso de las maniobras y lo complicado de las mismas. Hemos podido contribuir así a la paz y a la serenidad de las familias», declaró el fiscal de O’Higgins, Aquiles Cubillos.

El colapso se produjo tras un sismo de magnitud 4,2 en el sector Andesita, una de las zonas más profundas del mayor yacimiento subterráneo de cobre del mundo. La causa del temblor aún no está clara: si fue natural o resultado de perforaciones de la estatal Codelco, dueña de la mina.

Las operaciones subterráneas siguen suspendidas mientras avanza la investigación. “Lo que podemos garantizar es que vamos a hacer una investigación objetiva y vamos a invitar a todos a ellos que quieran cooperar en ella (…) No tenemos una hipótesis fija, es una investigación totalmente abierta”, señaló Cubillos.

Durante el rescate, los equipos retiraron más de 3.200 toneladas de material. Este es el accidente más grave en El Teniente desde 1990, cuando otro colapso mató a seis trabajadores.

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