En medio de una dura política migratoria, la administración de Donald Trump ha intensificado las acciones contra inmigrantes menores de edad que ingresaron legalmente a EE.UU. y aún permanecen en el país. A través de cartas oficiales, los menores, incluidos aquellos que llegaron con permisos, recibieron instrucciones claras: deben abandonar el país de inmediato.

Xally Morales, una niña mexicana de 13 años que vive en Chicago, es una de las afectadas. La comunicación de las autoridades les advierte que, si permanecen en EE.UU., serán encontradas y enfrentan posibles deportaciones, multas o procesos legales. La carta explica que el permiso de entrada condicional con el que estaban en el país ha sido cancelado, y que, de no irse, podrían ser expulsados por la ley.

Morales llegó hace siete meses y, junto a su madre, busca refugio en una iglesia para evitar ser detenida por las redadas migratorias del ICE. Ella forma parte de un grupo de al menos 12 jóvenes en su área que recibieron notificaciones similares.

Expertos en inmigración critican estas medidas. El abogado John Antia señaló: “Nadie está a salvo en esta administración. Son impredecibles y buscan cumplir cuotas, incluso si eso significa detener a niños en cualquier lugar, sea en hospitales, domicilios o iglesias”.

Bajo las leyes de EE. UU., los menores no acompañados tienen derechos especiales y reciben protección, como el parole humanitario, mientras se resuelven sus casos. Sin embargo, en los últimos meses, la administración suspendió fondos federales para defender a estos niños, y en abril ordenó la deportación de más de 8,300 menores. Además, en enero, se ordenó la expulsión de más de 53,000 niños, entre ellos muchos pequeños de menos de 4 años.

Fuente: Medios Internacionales

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