El Fiscal General de Venezuela, Tarek William Saab, comparte los testimonios de 252 venezolanos que estuvieron secuestrados en El Salvador. Ellos relatan haber sido sometidos a torturas, maltratos y hasta abusos sexuales en el Centro de Confinamiento de El Salvador (CECOT).
Saab informa que 81 funcionarios del Ministerio Público venezolano recopilaron y registraron 123 denuncias, en las que los migrantes detallan cómo sufrieron torturas sistemáticas, aislamiento en celdas inhumanas, ataques con perdigones, ataques sexuales, comida en mal estado y condiciones de vida extremas e inhumanas.
Responsabilidad y evidencias de la brutalidad
El Fiscal denuncia que Nayib Bukele, presidente de El Salvador, actúa como autor intelectual de estos abusos y torturas, basándose en los testimonios recopilados. Saab afirma: “Bukele tiene responsabilidad directa en estos crímenes contra los venezolanos.” Además, señala que los 252 venezolanos enfrentaron torturas diarias en ese centro, soportando condiciones que muestran una crueldad extrema.
Luego de que los venezolanos regresaran a su país, ayudaron a documentar estas vejaciones en testimonios que reflejan una realidad insostenible. Relataron que los torturaban con golpes diarios, los mantenían aislados en celdas sin luz solar, los atacaban con perdigones, los forzaban a permanecer en posturas degradantes, los exponían a luces artificiales todo el día, les daban alimentos en mal estado y agua no potable, y negaban atención médica. Además, enfrentaron interrogatorios sin ayuda legal y sin contacto con sus familiares.
Saab recuerda que, el 30 de marzo, Venezuela envió una comunicación formal a la Corte Suprema de Justicia de El Salvador para pedir protección para los migrantes secuestrados. Sin embargo, la respuesta fue una carta que justificó y legitimó las desapariciones y los malos tratos, con pruebas claras de que las autoridades salvadoreñas sabían lo que ocurría y optaron por aceptar esas situaciones.
El compromiso internacional y la lucha contra la impunidad
Saab concluye que el sistema de confinamiento y tortura en ese centro representa de los peores delitos contra los derechos humanos en el continente. La responsabilidad recae directamente en el Estado salvadoreño y en su liderazgo.
Los venezolanos continúan denunciando estos crímenes, luchando por justicia y por que estas atrocidades no queden impunes.
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