La BBC atraviesa una de las mayores crisis éticas e institucionales de su historia tras la publicación de una carta abierta firmada por más de 100 empleados de la cadena, respaldados por más de 300 profesionales del sector audiovisual y peridistas del Reino Unido, de acuerdo al Centro de Información Palestina
En la misiva, dirigida al director general Tim Davie y fechada el 3 de julio, los firmantes acusan a la corporación de haberse convertido en “una oficina de relaciones públicas del gobierno israelí”, traicionando así los principios editoriales de imparcialidad y servicio público que definen a la cadena británica.
Denuncias de censura y presiones internas
Según el documento, periodistas de la BBC han sido censurados por compartir artículos críticos con Israel y presionados para omitir información clave sobre el sufrimiento palestino.
“Nos han impedido hacer nuestro trabajo como periodistas. Se nos exige una ‘neutralidad’ que, en realidad, significa invisibilizar el sufrimiento palestino”, señala el texto.
Varios empleados, que permanecen en el anonimato por temor a represalias, describen un ambiente de “gaslighting institucional”, donde los estándares de objetividad se aplican con un doble rasero para favorecer la narrativa israelí.
Documentales vetados y polémicas internas
El malestar se agravó tras la cancelación del documental “Gaza: Doctors Under Attack”, que relataba los bombardeos israelíes a hospitales en la Franja de Gaza. Aunque la producción había pasado todos los filtros editoriales, la retiraron por “riesgo de parcialidad”.
Fuentes internas aseguran que la decisión se motivó por declaraciones de la autora, la periodista Ramita Navai, quien calificó a Israel como un “Estado canalla”. El documental terminó siendo emitido por Channel 4, lo que encendió aún más las críticas a la cúpula de la BBC.
Exigen la renuncia de un directivo clave
La carta exige también la renuncia de Sir Robbie Gibb, miembro del consejo directivo de la BBC y exjefe de comunicaciones del gobierno de Theresa May, señalado como pieza clave de una línea dura proisraelí dentro de la corporación. Sus vínculos con el Jewish Chronicle, medio acusado de publicar contenido abiertamente anti-palestino, se ven como una grave violación de la imparcialidad institucional.
“La BBC no permitiría jamás que una figura con vínculos públicos con causas pro-palestinas ocupara ese cargo. Entonces, ¿por qué sí con Gibb?”, cuestiona uno de los firmantes.
Un golpe a la credibilidad de la BBC
La controversia ha generado un creciente malestar en las redacciones y amenaza con erosionar la credibilidad de la cadena a nivel global.
“Hemos colapsado en términos de nuestros propios estándares periodísticos. No estamos informando con contexto, ni representando a las víctimas palestinas con humanidad”, denunció un trabajador desde Londres.
Fuente: Centro de Información Palestina
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