En medio del genocidio en Gaza, la infancia se está apagando bajo el fuego. Organismos internacionales alertan que entre 4.000 y 4.500 niños palestinos han perdido alguna extremidad desde octubre pasado, víctimas directas de los bombardeos israelíes. La ONU advierte que al menos 10 menores sufren amputaciones todos los días, muchos de ellos sin anestesia ni condiciones médicas mínimas.

La cadena HispanTV reveló la historia de Sarah, una niña palestina de apenas 10 años que quedó mutilada de ambos brazos tras un ataque aéreo que además le arrebató a su padre. Ahora, bajo el cuidado de su madre, enfrenta un día a día lleno de desafíos:

“No puede ir al baño sola porque no tiene manos, ni puede peinarse. Muchas cosas no puede hacerlas por sí sola”, relató su madre, quien asegura que cada jornada es un profundo dolor.

Sin embargo, Sarah es un símbolo de resiliencia. Pese a sus heridas, intenta dibujar con los pies y ayudar en casa, buscando adaptarse y mantener viva la esperanza:

“Yo intento vivir una vida normal, hacer sola todo lo que puedo y ayudar a mi madre con lo que puedo, pero mi deseo es salir afuera, ponerme una prótesis y vivir una vida como los demás niños”, confesó la pequeña.

La historia de Sarah no es aislada. Ella representa a miles de menores que, en medio de lo que organizaciones humanitarias califican como un genocidio, intentan preservar su niñez y sus sueños, aun cuando la guerra les ha robado partes de su cuerpo y de su vida.

Fuente: HispanTV

360º/KR/CV