El GillmanFest, uno de los festivales de rock más longevos y emblemáticos de Venezuela y del mundo, celebró 20 años de historia y pasión por el género en un evento que continúa siendo un referente cultural y de resistencia para la escena musical nacional.

Durante un especial de 360°, el periodista Boris Castellano recorrió el festival, dialogando con artistas, organizadores y seguidores que expresaron su entusiasmo, admiración y compromiso con esta plataforma que ha fomentado el talento local e internacional del rock nacional.

El sentir de los asistentes y artistas

Los testimonios reflejan el impacto del GillmanFest en la vida de quienes lo viven. Para muchos, es mucho más que un evento; es una oportunidad para inspirarse y honrar la historia del movimiento. Una joven manifestó: “Espectacular, la verdad, sobre todo las canciones, ¡todo, todo, todo! Estoy encantada por primera vez aquí”. Otro fan expresó su admiración por Paul Gillman, fundador del festival, diciendo: “Estoy encantada con ese señor, tiene un estilo único, me encanta”.

El festival también sirve como tributo a grandes músicos y leyendas del rock venezolano y latinoamericano. Resulta interesante que voces como Charles Alexander, hijo del precursor del rock nacional, Edgar Alexander, y cantante de la agrupación BON ⚡ US, compartieron lo que significa para ellos participar en un evento que representa un sueño hecho realidad y una plataforma para expresar su talento junto a otros grandes del género.

El papel del GillmanFest en la escena del rock y cultura

Para los músicos, el festival ha sido una tarima fundamental. Benjamín Amarú González, guitarrista de Kasino, señaló: “Lo mejor del mundo, fue una energía increíble en el escenario. El rock es una forma de vivir, y aquí venimos a darle vida”. Mientras que, John Bustamante, líder de Anorexia Isan, subrayó que estas presentaciones son la ventana más grande para mostrar el talento venezolano, motivando a las nuevas generaciones a seguir llenando los espacios con su música.

Por otro lado, Javier Maestre, director técnico del festival, expresó que no es fácil montar el GillmanFest, pero aseguró que fue “apasionante, lo sentimos como nuestro y asumimos toda la responsabilidad con total compromiso». Mientras que, Víctor González, Padre Fundador del Rock Nacional, destacó: “Si no hubiera GillmanFest, no habría nada. La tozudez de mi hermano Gillman y el corazón rockero nos han llevado hasta aquí.”

El festival también ha sido un espacio de inclusión y solidaridad. Daniel Siugza, presentador del festival, resaltó la importancia de que talentos nacionales y extranjeros puedan dar a conocer su arte en Venezuela, demostrando la riqueza cultural del país en medio de adversidades.

El legado y la visión de Paul Gillman

El propio fundador del festival, Paul Gillman, comentó en entrevista: “Gracias a Chávez y a la iniciativa de crear este evento en 2003, hemos llegado a estos 20 años. Es un orgullo ver cómo, pese a las dificultades y a la pérdida del Comandante Chávez, el festival sigue vivo, apoyando al rock de conciencia y resistencia.”

Gillman también dejó en claro que el festival no solo es musical, sino también político: “El rock es lucha, conciencia y revolución. Llevo en la mochila el legado de Chávez, y seguimos promoviendo un mensaje de resistencia y resistencia cultural, acompañados siempre del apoyo de la Fundación Corazón Rockero.”

El artista enfatizó la importancia del festival para mantener viva la cultura rock en Venezuela, como un mecanismo de denuncia y de esperanza. “El rock con contenido, con mensaje, es fundamental. Esta es la trinchera que tenemos para seguir en la lucha cultural y social,” afirmó.

Un festival de resistencia y esperanza

Desde sus inicios, el GillmanFest ha sido una plataforma de resistencia frente a un contexto de obstáculos políticos, sociales y económicos. Paul Gillman destacó que, pese a un escenario adverso, muchas bandas internacionales han querido venir a Venezuela a mostrar su talento, enriqueciendo aún más la cultura musical del país. Además, que las bandas que participan dejan un mensaje claro: “Aquí estamos, felices, orgullosos y con ganas de seguir adelante”.

El festival también ha servido para demostrar que Venezuela aún tiene mucho que decir en el mundo del rock, en un marco donde la música se convierte en una herramienta de lucha y conciencia social. Como expresó Paul: “el rock es cultura, revolución y conciencia. Con este festival queremos que las nuevas generaciones sigan llevando ese mensaje adelante”.

Este aniversario marca no solo una victoria para el rock, sino también para la cultura de resistencia venezolana, que en cada acorde y en cada lucha, sigue en pie, celebrando 20 años de historia en el festival más grande del género en el país y en el mundo.

Boris Castellano

360°/PG/CV