La periodista Clara Vega, en su espacio ClaraMente, analizó los verdaderos motivos del reciente ataque de Estados Unidos contra Irán, cuestionando si realmente buscaba frenar su programa nuclear o si apunta a contener su creciente peso en la geopolítica energética y euroasiática.

Trump ataca y afirma destruir capacidad nuclear de Irán

El presidente Donald Trump ordenó bombardeos contra las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahan, alegando una amenaza global. Aseguró haber destruido totalmente la capacidad de enriquecimiento de uranio de Irán. No obstante, la Agencia de Inteligencia de Defensa de EE.UU. contradijo esa versión: el programa nuclear sigue operativo en partes clave.

Irán respondió atacando un centro de mando militar en la región. Estados Unidos pidió de inmediato un alto al fuego, buscando proyectar una imagen de moderación, aunque la periodista lo calificó como una maniobra para encubrir otros intereses.

Irán: energía, rutas y alianzas

Vega destacó que Irán es el cuarto productor de petróleo de la OPEP y el tercero en gas natural. Su ubicación junto al Golfo Pérsico y el Estrecho de Hormuz —por donde transita hasta el 30% del petróleo mundial— lo convierte en un actor estratégico. Un cierre de esta vía podría desatar una crisis energética global.

Además, recordó que China e Irán firmaron un acuerdo en 2021 que implica inversiones por 400 mil millones de dólares en infraestructura y energía, a cambio de suministro estable. También mencionó la reciente llegada de un tren de carga desde China, parte de la Ruta de la Seda, que fortalece a Irán como eje logístico fuera del control marítimo estadounidense.

Estrategia global de confrontación

Citando al general Michael Flynn, exasesor de Trump, Vega explicó que EE.UU. impulsa una estrategia de presión simultánea en tres frentes: Europa del Este (Ucrania), Medio Oriente (Israel-Irán) y Asia-Pacífico (China), para frenar al BRICS y al sur global.

Vega también cuestionó el nuevo acuerdo de la OTAN —impulsado por Trump en La Haya— que exige a sus miembros aumentar el gasto militar al 5% del PIB para 2035. Señaló que, mientras se habla de paz, grandes firmas como BlackRock ganan al invertir en fabricantes de armas como Rheinmetall.

En tiempos de guerras disfrazadas de diplomacia, vale preguntarse quién realmente amenaza al mundo: ¿el país que busca consolidar su soberanía energética o el que decide bombardearlo para impedirlo?

360°/AR/OBP