Un grupo de científicos publicó una investigación que desafía la idea tradicional del Big Bang como el origen de todo. Según ellos, nuestro universo no empezó de la nada, sino que sería el resultado de un colapso gravitacional de una región gigante de materia que, tras un proceso de compresión, se revirtió en una expansión. Es decir, lo que conocemos como el Big Bang sería más bien un rebote dentro de un ciclo cósmico.
El estudio se basa en nuevas matemáticas y en los principios de la física cuántica, que sugieren que, en ciertos escenarios, el colapso no termina en una singularidad, sino que se detiene y vuelve a expandirse. Además, este rebote podría ocurrir dentro de un marco que aún está bajo la estructura de la relatividad general, una de las teorías más confiables para entender grandes objetos como galaxias y estrellas.
El investigador Enrique Gaztañaga, de la Universidad de Portsmouth en Reino Unido, afirma que este modelo permite hacer predicciones que se pueden verificar, como que el universo presenta una ligera curvatura positiva, en lugar de estar completamente plano. Esto tiene implicaciones importantes para entender misterios como la materia oscura, los agujeros negros supermasivos y la formación de galaxias.
Una idea revolucionaria que surge de este enfoque es que nuestro universo podría estar contenido dentro de un agujero negro, que a su vez se formó en uno todavía mayor. En palabras de Gaztañaga, “todo nuestro universo observable sería como un universo ‘hijo’ de uno aún más grande”.
Para él, no estamos presenciando el nacimiento de todo desde la nada, sino que sería un ciclo en el que la gravedad y la mecánica cuántica se conectan, formando una especie de eterno rebote cósmico.
Fuente: RT
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