Un reciente estudio ha confirmado lo que muchas personas sospechaban: los mosquitos no pican al azar. Las personas con sangre tipo O parecen ser las más atractivas para estos insectos, sufriendo casi el doble de picaduras en comparación con quienes tienen otros tipos sanguíneos.
Los investigadores apuntan a diferencias químicas que se manifiestan a través de la piel. Cada tipo de sangre libera compuestos distintos, y algunos, como los que produce el tipo O, resultan especialmente tentadores para los mosquitos. Estos compuestos, presentes en el sudor y otras secreciones corporales, actúan como señales que guían a los insectos hacia sus víctimas.
Por el contrario, quienes tienen sangre tipo A o B parecen emitir señales menos atractivas, lo que los convierte en objetivos menos frecuentes. Aunque el tipo de sangre no se puede modificar, esta información ayuda a comprender por qué algunas personas son blanco constante de picaduras mientras otras apenas notan la presencia de los mosquitos.
Aun así, existen maneras de reducir el riesgo, como usar repelente, evitar las horas de mayor actividad de los mosquitos o elegir ropa adecuada. Saber que la genética también juega un papel puede ser útil para tomar precauciones y disfrutar del verano con mayor tranquilidad.
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