El reloj de la guerra en Oriente Medio se detuvo justo a tiempo. Tras dos noches consecutivas de fuego cruzado, bombardeos incesantes y amenazas de anexión petrolera, el presidente Donald Trump recurrió a su red social, Truth Social, para anunciar que cancelaba la oleada de ataques aéreos programada para esta noche contra la República Islámica de Irán.
La razón del drástico viraje no es un retroceso, sino una negociación secreta que parece haber llegado a puerto: «Las conversaciones y los puntos finales han sido aprobados, tanto en concepto como en detalle, por todas las partes involucradas», aseguró el mandatario, confirmando que la dirigencia iraní al más alto nivel dio el visto bueno a los términos de Washington.
El megacuerdo de las 12 naciones
Lo que parecía un choque estrictamente bilateral tras el derribo de un helicóptero estadounidense AH-64 Apache el pasado martesresultó ser un tablero mucho más amplio. El pacto anunciado por Trump no solo calma las aguas entre Washington y Teherán, sino que amarra a los grandes pesos pesados de la región.
La lista de los implicados en el diseño de este nuevo mapa geopolítico incluye a:
- El eje de presión: Estados Unidos e Israel.
- Las potencias del Golfo: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait y Omán/Jordania.
- Actores estratégicos: Turquía, Pakistán y Egipto.
Aunque la fecha y el lugar de la firma definitiva se mantienen bajo estricto secreto, el mandatario estadounidense dejó claro que la tregua militar no significa un alivio económico inmediato: el bloqueo naval sobre los puertos de Irán seguirá asfixiando al país persa hasta que el documento tenga las firmas estampadas.
De la amenaza de invasión a la diplomacia relámpago
El anuncio apaga —al menos temporalmente— un incendio que amenazaba con salirse de control. Horas antes de este anuncio, la retórica de la Casa Blanca había rozado el punto de no retorno. Trump había amenazado públicamente con capturar la isla de Jarg y tomar el control total de la infraestructura y el mercado de petróleo y gas iraní, comparando explícitamente la estrategia con la aplicada en Venezuela.
La respuesta de Teherán no había sido menor. El Cuartel General Central Khatam al Anbiya de Irán ya había ejecutado ataques de represalia contra bases e instalaciones de EE.UU. en el golfo Pérsico, advirtiendo que el Pentágono sufriría una «derrota estratégica y humillante» si insistía en violar su soberanía.
Con las tripulaciones aéreas en alerta y los sistemas de defensa iraníes al máximo, la diplomacia de última hora logró imponerse a los tambores de guerra. Oriente Medio respira hondo, pero con la mirada fija en el horizonte del Golfo, donde los barcos de guerra estadounidenses siguen vigilando las costas de Irán.
360/AP/DRR



