El equipo del programa 360 se trasladó a las calles de Petare para pulsar la realidad de los ciudadanos frente a la variabilidad del mercado cambiario. En Venezuela, la variación cotidiana de la divisa no representa un simple indicador macroeconómico; constituye una dinámica que altera de forma directa la compra de alimentos y la movilización diaria. En el sector informal, las remarcaciones constantes de precios imponen un ritmo vertiginoso que desborda la capacidad de presupuesto de las familias, abriendo una brecha constante entre el costo de la vida y el ingreso real del trabajador.
«Mira, lo veo realmente como una parte discriminatoria, porque a nosotros como el pueblo, o sea, los de a pie, nos afecta bastante. Igualmente le puede afectar a la gente que está más arriba, pero sin embargo, a nosotros nos afecta más». — Testimonio de un vecino en el barrio La Alcabala, Petare.
La distorsión en los comercios y la exigencia de verificación en los sectores populares
Desde el barrio La Alcabala, la comunidad expone ejemplos concretos de cómo se refleja la fluctuación de la moneda en la economía popular. Los habitantes relatan que productos esenciales de la cesta básica duplican su valor en cuestión de días bajo el argumento del incremento de la divisa. El testimonio recogido en el terreno evidencia la frustración de la gente ante la desproporción en los ajustes que aplican ciertos vendedores al momento de fijar sus costos finales.
«Incluso, acabo de venir de Petare, y la semana pasada el medio cartón de huevo estaba en 1.200 bolívares, ahorita está en 2.400 bolívares. ¿Por qué? Porque si el dólar sube un céntimo, un bolívar, ellos le suben un 10, 20, un 100%». — Ciudadano entrevistado por el equipo de 360.
Ante este escenario de variaciones continuas, la población manifiesta la necesidad de fiscalizar el comportamiento del comercio informal, aunque reconoce la cadena de incrementos que padecen los propios comerciantes al intentar reponer su mercancía. La exigencia central de los sectores populares apunta a estabilizar los precios de la comida y los servicios de transporte, en un contexto donde los gastos diarios se multiplican mientras los salarios permanecen sin variaciones.
«El gobierno debería darse una vuelta por toda esa parte de la economía informal para que verifiquen, o sea, realmente qué es lo que está pasando (…) Ojalá que mejore, porque de aquí en adelante nosotros todos los venezolanos estamos esperando, y los que habitamos realmente aquí en los sectores, que mejore, honestamente (…) El pasaje del transporte público igualmente, el dólar sube, la comida sube, pero los sueldos siguen estancados». — Declaración recogida durante el recorrido de calle en Petare.
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360/LT/DRR




