El panorama financiero internacional reaccionó este lunes 20 de julio ante los conflictos persistentes en Oriente Medio. La tensión creciente entre Estados Unidos e Irán provocó un ascenso notable en las cotizaciones globales del petróleo. Tras cerrar una semana con ganancias superiores al 4 %, los mercados asiáticos abrieron con una tendencia claramente alcista. Este fenómeno posiciona a los barriles de referencia en sus precios máximos registrados desde mediados del mes de junio pasado.

​Tanto el Brent del mar del Norte como el West Texas Intermediate consolidaron esta racha positiva en las primeras operaciones del día. Específicamente, el Brent escaló un 2,7 % hasta los 90,48 dólares por unidad cerca de la madrugada. De manera similar, el crudo WTI aumentó su valor un 2,46 %, llegando a cotizarse en 84,52 dólares. La inestabilidad en la región genera preocupaciones sobre el suministro continuo del petróleo en los mercados internacionales.

​El temor fundamental radica en la posible obstaculización del estrecho de Ormuz ante la escalada del conflicto diplomático actual. Esta vía marítima es considerada un punto crítico donde transita cerca del 20 % de todo el petróleo mundial. Cualquier restricción en este corredor logístico afectaría severamente la cadena de distribución energética global durante las próximas semanas. Por ello, los agentes económicos mantienen una vigilancia estricta sobre la evolución de las tensiones entre Teherán y Washington.

​La volatilidad continuará definiendo el comportamiento del petróleo mientras no existan señales claras de distensión entre las potencias involucradas. La comunidad inversora observa con mucha cautela cualquier movimiento en la región que altere los flujos comerciales. Se prevé que los precios mantengan niveles elevados mientras la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz persista sin una solución diplomática.

360/AP/DRR