El vocero opositor Henry Ramos Allup fijó una contundente postura frente al nuevo proceso de diálogo. Cuestionó que la delegación esté conformada de manera exclusiva por dos organizaciones políticas de la alianza. Manifestó que esta decisión genera desconfianza sobre los propósitos de estas negociaciones políticas.

​El dirigente explicó que las conversaciones sostenidas a puerta cerrada dejan de lado a importantes factores democráticos. Señaló que estas dinámicas terminan afectando la credibilidad institucional ante la ciudadanía venezolana.

​Cuestionamientos directos al liderazgo y avance de las negociaciones

​Durante la asamblea celebrada en Yaracuy, Ramos Allup recordó los compromisos adquiridos en Panamá. Explicó que dichos acuerdos contemplaban una coordinación directa bajo el liderazgo de María Corina Machado. Sin embargo, denunció que las negociaciones actuales terminaron archivando tales consensos estratégicos.

​Asimismo, visibilizó la molestia de partidos excluidos del debate formal, citando el caso concreto de Convergencia. El vocero adeco increpó directamente las decisiones tomadas por la dirigencia sobre el destino de las negociaciones vigentes.

​Frente a las críticas por sus declaraciones, el dirigente aseguró que no teme generar incomodidades internas. Sostuvo que defenderá el derecho a manifestar públicamente su desacuerdo sobre la conducción del bloque.

​Finalmente, concluyó que la falta de inclusión impide obtener verdaderas garantías para el país. Reiteró que mantendrá su exigencia de transparencia mientras las negociaciones continúen limitadas a unos pocos actores.

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