POR: ROY DAZA

Los oligarcas están irritados, rabiosos, aquellos que ven a los CEO de los monopolios mediáticos y financieros como los nuevos dioses del capital, a quienes les horroriza cuando se pregunta por las causas de la pobreza, a quienes les espanta la palabra humanidad.

Pero, lo que los pone más furiosos es el concepto: Justicia Social, y preguntan: ¿Cómo es eso que la educación debe ser para todos los niños y todas las niñas? ¿Cuál es la razón para atender la salud de las personas? ¿Cómo es que la gente de los barrios y las urbanizaciones, pueden ser alcaldes, gobernadores, diputados, ministros? ¿Y por qué existen las cajitas CLAP? ¿Qué es eso de Salas de autogobierno? ¿Cómo es que Venezuela resiste una década de sanciones económicas, y se levanta?

El Papa Francisco señaló un camino: la conciencia y la organización de los movimientos populares, con el objetivo de tener el derecho a la alimentación, al trabajo, al techo y a la tierra.

Decir Justicia Social es reivindicar el derecho del pueblo al Poder Político, y es ahí, precisamente, en ese punto, en el que los monopolios capitalistas se encolerizan, y son capaces de todo para capturar al Estado y ponerlo al servicio de sus intereses particulares.

La democracia es participación y toma de decisiones de manera colectiva, en asamblea o mediante el sufragio, como lo explicó el presidente Nicolás Maduro.

“La democracia es quizás inútil, o incluso molesta para la burguesía hoy, pero para la clase obrera es necesaria, incluso, indispensable”, alertaba Rosa Luxemburgo.

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