En el marco de la conmemoración por el natalicio de Simón Bolívar y la histórica Batalla Naval del Lago de Maracaibo, el Gobierno nacional formalizó su retiro definitivo del Estatuto de Roma.

​La máxima autoridad  del país detalló que la decisión responde a un deterioro profundo en la credibilidad institucional del tribunal global, al cual acusó de desvirtuar sus funciones originales.

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Durante su discurso central, la lideresa recordó que la nación sudamericana adoptó inicialmente el convenio internacional, aunque advirtió que la corte terminó convertida en un instrumento de presión política.

​«Creemos en una justicia verdadera, pero en su historial ha acumulado un expediente para agredir al Sur Global», enfatizó la mandataria al cuestionar severamente al organismo internacional.

 

​Una nueva era sin el Estatuto de Roma

​Como alternativa a estas tensiones multilaterales, el Ejecutivo ratificó su adhesión permanente a los principios de soberanía, autodeterminación y a la denominada diplomacia bolivariana de paz.

​En este contexto, la dirigente gubernamental introdujo la propuesta ética denominada «Decálogo Humano», estructurada para promover la equidad social mediante valores espirituales y el legado del Libertador.

​Dicha iniciativa abarca ejes esenciales como la protección ambiental, la defensa de la familia tradicional, la coexistencia pacífica y la búsqueda de justicia distributiva frente a las crisis globales.

​Para cerrar su intervención oficial, la funcionaria comunicó la reactivación paulatina de los canales consulares con Perú, apostando por la integración diplomática regional bajo estrictas normas de respeto mutuo.

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