El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, lanzó un ultimátum a Washington asegurando que el estrecho de Ormuz no permanecerá abierto si continúa el bloqueo económico contra su país. El alto funcionario subrayó que el tránsito por esta vía marítima estratégica se realizará exclusivamente bajo las rutas designadas y con la autorización explícita de Irán, contradiciendo las versiones que sugieren una apertura incondicional.
Esta declaración surge como respuesta directa a los comentarios del presidente Donald Trump, quien afirmó que Irán había aceptado no volver a cerrar el estrecho y que EE. UU. solo permitiría el flujo comercial tras la firma de un nuevo acuerdo. Ghalibaf desmintió categóricamente estas aseveraciones, calificándolas de tácticas de presión mediática que no reflejan la realidad de las negociaciones actuales entre ambas naciones.
El líder parlamentario denunció que el mandatario estadounidense emitió múltiples afirmaciones falsas en un breve lapso, incluyendo supuestos compromisos de Irán para detener el enriquecimiento de uranio y entregar sus reservas de forma gratuita. Según Ghalibaf, estas «mentiras» forman parte de una guerra de manipulación de la opinión pública que no logrará obtener concesiones por parte de la nación iraní en la mesa de diálogo.
Finalmente, el funcionario iraní enfatizó que el terreno y las normas internacionales son los que rigen las circunstancias actuales, y no las publicaciones en redes sociales. Con este mensaje, Teherán reafirma su soberanía sobre sus aguas territoriales y advierte que la estabilidad del comercio energético global en la región dependerá directamente del cese de las sanciones impuestas por la administración estadounidense.
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