​La reciente evaluación del ex Secretario de Estado de Estados Unidos sobre el liderazgo asiático ha generado un profundo debate internacional. Según sus declaraciones, el mercado de China es mucho más grande y su manufactura triplica a la norteamericana. Además, presentan un mayor número de barcos, patentes y publicaciones científicas que demuestran su avance tecnológico. Esto evidencia que la competencia comercial y tecnológica representa un reto sumamente complejo para las potencias occidentales tradicionales en la actualidad.

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Los seis obstáculos principales para el liderazgo occidental

​Para contrarrestar este escenario, las potencias occidentales consideran necesario alinear estrategias económicas globales. Sin embargo, existen seis problemas críticos que dificultan esta integración multinacional. En primer lugar, el modelo norteamericano ha sufrido una severa implosión con una imagen internacional bastante debilitada. En segundo lugar, naciones como Japón, Corea del Sur y Australia dependen comercialmente de Pekín. En tercer lugar, un desacoplamiento económico provocaría una recesión severa en las economías europeas y asiáticas.

​Por otra parte, India mantiene una estricta política de autonomía estratégica y rechaza bloques rígidos. Aunque compite en el Himalaya, India colabora con Rusia y forma parte de los BRICS. Finalmente, los aliados tradicionales temen los cambios drásticos en la política exterior estadounidense debido a sus ciclos electorales. Ante esta compleja realidad, Estados Unidos asume que el liderazgo oriental es un hecho innegable y consolidado. Su única esperanza de competir y recuperar el estatus de gran potencia depende prácticamente de un imposible geopolítico.

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