El titular del Poder Legislativo venezolano ordenó la remoción inmediata del diputado Antonio Ecarri de su cargo institucional. El legislador ejercía la jefatura del Grupo de Amistad Parlamentaria Venezuela-Estados Unidos hasta la emisión de este pronunciamiento. La máxima autoridad del organismo sustentó la medida en el uso de las atribuciones concedidas por el reglamento. La actuación del funcionario fue calificada como una falta de alta irresponsabilidad funcional que quebranta el marco normativo patrio.

​La primera objeción señala la inobservancia directa del artículo 133 del Reglamento Interior y de Debates. Este articulado exige a los parlamentarios desempeñarse en la diplomacia internacional bajo estricta fidelidad a la Carta Magna. Los representantes legislativos deben resguardar de forma permanente los superiores intereses de la nación en sus funciones de representación. La conducta sancionada constituye un alejamiento severo de los deberes de soberanía.

​Acciones de alta irresponsabilidad quebrantan el régimen monetario nacional

​El aspecto más determinante de la destitución radica en el incumplimiento directo del artículo 318 constitucional. Dicho mandato establece explícitamente al bolívar como la única unidad monetaria de la República. Asimismo, consagra al Banco Central de Venezuela como el órgano exclusivo para la ejecución de la política monetaria. La comisión de actos contrapuestos a este precepto configuró un grave episodio de irresponsabilidad política y vulneración legal.

​Frente a la gravedad de estos hechos, la junta directiva inició un procedimiento de investigación exhaustivo. El proceso disciplinario determinará el alcance real de los incumplimientos atribuibles al diputado señalado. Igualmente, las autoridades definirán las sanciones administrativas o legales complementarias según el reglamento operativo interno. Este mecanismo fiscalizador actuará con absoluta severidad institucional.

​La Presidencia de la Asamblea Nacional reafirmó que no tolerará desvíos en los grupos de trabajo internacionales. Ninguna comisión parlamentaria podrá emplearse para debilitar de forma espuria la estabilidad legal institucional. Con este freno a la irresponsabilidad en la gestión pública, el Parlamento protege el texto constitucional. La medida busca preservar la soberanía institucional frente a actuaciones contrarias al orden público.

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