La devastación ocasionada por el reciente terremoto en el estado La Guaira ha mutado en una encarnizada disputa que salpica acusaciones de usurpación de funciones, apropiación indebida de bienes y presunto afán de lucro con las víctimas de la tragedia.
Audios del conflicto y la posterior declaración pública de Andrea Linares exponen la caótica situación tras el colapso de infraestructuras en la entidad costera.
La camioneta de la discordia y denuncia
En un acalorado registro de audio, el padre de una de las víctimas mortales —identificadas como Mario y Alexivel Castro— enfrenta a allegadas de los fallecidos por la toma desautorizada de una camioneta propiedad de la pareja. «El apoyo no se presta de esta manera (…) No se hacen las cosas así», recrimina el hombre ante el uso unilateral del vehículo.
Las señaladas justificaron la acción en la absoluta inoperancia de los servicios del Estado en ese momento de caos: «No hay unidades para trasladar cadáveres», adujeron, mientras la discusión escalaba entre reclamos por facturas de 500 dólares vinculadas a los gastos funerarios.
Usurpación e intenciones económicas
Ante las graves acusaciones en redes sociales que la señalan de portar credenciales falsas y retener el vehículo, Andrea Linares —quien perdió su vivienda en las Residencias Breña Luna— rompió el silencio mediante un video de descargo:
«Jamás me hice pasar por funcionaria (…) Lo único que llevaba puesto era una camisa perteneciente a mi hermana, quien sí es funcionaria, porque mi ropa quedó totalmente contaminada al sacar cuerpos de los escombros».
Linares mostró autorizaciones firmadas por la madre y la hermana de Alexivel Castro para tramitar los traslados hacia la morgue y aclaró que la camioneta nunca fue utilizada para tal fin. Asimismo, arremetió contra Carlos Gutiérrez, padre de una de las víctimas, acusándolo de bloquear la entrega de las cenizas y accionar motivado por intereses monetarios:
Respecto al rol de Carlos Gutiérrez, Linares aseveró que el ciudadano estuvo completamente ausente durante las complejas labores de rescate y que fue su propia hermana quien debió asumir la totalidad de los costos de los servicios funerarios ante la falta de comunicación con la familia. Asimismo, afirmó que Gutiérrez reapareció únicamente para exigir la entrega de la camioneta argumentando la muerte de su hijo, ignorando de manera deliberada el proceso legal de sucesión que corresponde para la adjudicación de cualquier bien.
La grave denuncia deja al descubierto una tragedia familiar convertida en un lamentable litigio público por propiedades y restos mortales.
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