Un desastre natural de gran magnitud conmociona la franja limítrofe entre Nepal y la región china del Tíbet. La violenta riada registrada a mediados de esta semana ha cobrado cerca de quinientas vidas humanas hasta el momento. Además, las autoridades oficiales calculan que más de mil quinientas personas permanecen en paradero desconocido. Entre las víctimas afectadas se cuenta un elevado número de ciudadanos extranjeros. Las labores de rescate avanzan sin pausa.
Las cadenas estatales de televisión en China confirmaron el deceso de cinco ciudadanos en su territorio. Asimismo, las fuerzas de rescate buscan a quinientas cincuenta y ocho personas desaparecidas en la comarca de Gyirong. De ese total, doscientas sesenta víctimas corresponden a visitantes internacionales. Las brigadas de socorro mantienen activas las búsquedas en terrenos de difícil acceso.
Operativo internacional de salvamento tras los estragos de la riada
En territorio nepalí, la policía confirmó cuatrocientos setenta y siete fallecimientos causados por la corriente devastadora. La fuerza destructiva de la riada arrasó múltiples asentamientos rurales y campos agrícolas a su paso. Sin embargo, las maniobras de auxilio permitieron poner a salvo a más de tres mil doscientos supervivientes. Decenas de heridos reciben cuidados médicos urgentes en Katmandú.
Un contingente especial de quince mil agentes policiales y militares fue movilizado hacia la zona de emergencia. Las unidades gubernamentales rastrean los valles de Rasuwa, Makwanpur y Nuwakot en busca de rastros humanos. La agencia nacional de emergencias de Nepal reporta novecientos setenta y siete desaparecidos tras la riada. Dicha cifra incluye a más de quinientos turistas de otros países.
Informes científicos internacionales y del Servicio Geológico estadounidense determinaron las causas del suceso. El colapso repentino de una masa glaciar desencadenó un violento flujo de lodo, rocas y agua. Esta avalancha desbordó los cauces naturales hasta convertirse en una letal riada. Los equipos de auxilio continúan trabajando contra reloj para localizar a más sobrevivientes.
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