​Los equipos de emergencia trabajan sin descanso este lunes tras registrarse un devastador desastre natural dentro de la famosa reserva biológica estadounidense. Las corrientes descontroladas cobraron la vida de una persona y obligaron a poner a salvo a decenas de viajeros afectados. Adicionalmente, las autoridades buscan intensamente a unos quince senderistas cuyo paradero actual resulta completamente desconocido.

​Guardaparques del servicio nacional hallaron el cuerpo sin vida de un hombre cerca del sector de Crystal Rapids durante la noche del domingo. Diversos organismos estatales colaboran activamente en las tareas de rastreo sobre el terreno accidentado. Los brigadistas inspeccionan exhaustivamente cada rincón para ubicar a los sobrevivientes del reciente desastre natural.

​Consecuencias directas del desastre natural en la zona turística

​La emergencia comenzó el sábado por la tarde cuando una repentina corriente arrasó el sector de Bright Angel Canyon. El torrente arrastró voluminosas rocas e inacabables escombros hacia el cauce del río Colorado. El impacto de la riada destruyó puentes peatonales clave y fracturó la infraestructura esencial de la reserva.

​Frente a la magnitud de este desastre natural, la gerencia decretó el cierre inmediato de los campamentos principales y de varios senderos populares. Las predicciones meteorológicas anticipan la llegada de nuevas precipitaciones en las próximas horas. Dichas condiciones climáticas mantienen bajo amenaza constante a todo el personal de salvamento operativo.

​La fuerza del agua ocasionó también la ruptura de la red hídrica principal que suministra agua dulce a las instalaciones del recinto. Por este motivo, la administración prohibió las pernoctaciones y restringió severamente el uso del recurso vital entre los visitantes presentes.

​Esta famosa área protegida figura entre los destinos naturales más concurridos de Estados Unidos con millones de visitas registradas anualmente. Los efectos del desastre natural complican gravemente la logística interior y mantienen en alerta máxima a toda la región de Arizona.

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