A pesar de los intensos aguaceros registrados de manera focalizada en distintas urbes de Venezuela, especialistas del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) ratificaron que el fenómeno del superniño continúa alterando el régimen hídrico nacional y amenazando la producción agrícola en regiones clave como Guárico y Los Andes.
Para comprender esta aparente contradicción climática, los expertos recuerdan que es necesario distinguir entre la violencia momentánea de un aguacero local y el acumulado pluviométrico mensual, el cual refleja descensos críticos frente a los promedios históricos esperados para la temporada.
Acumulado pluviométrico y sequía agrícola
«El verdadero indicador científico para medir y confirmar el impacto de El Niño no es la fuerza de un rayo ni la violencia con la que repican las gotas sobre el techo en una tarde de lluvia, sino el acumulado pluviométrico total», detallaron los informes técnicos especializados.
En la práctica, los ciclos bajo la influencia de este evento climático no suponen la ausencia total de nubes, sino una reducción moderada o severa en el volumen de agua disponible para los embalses y los suelos agropecuarios debido a la alteración de los patrones de viento en el Atlántico.
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