El Campamento Transitorio César Rengifo, ubicado en la parroquia Altagracia de Caracas, acogió dos jornadas culturales de la «Ruta de la Esperanza» dirigidas a niños afectados por los sismos del pasado 24 de junio. Las actividades buscaron acercar la literatura, las artes plásticas y la tradición oral a los infantes refugiados en la instalación. Asimismo, la iniciativa promovió dinámicas creativas a través de la lectura compartida e ilustraciones guiadas.
Durante la quinta sesión del ciclo «Agosto en colores e historias», la Fundación Biblioteca Ayacucho facilitó un taller basado en el cuento Una amistad que conquistó un continente: Simón y Nevado, de Aymara Díaz-Campos. Bajo la guía del dibujante Hugo Vidal y del dramaturgo José Gregorio Cabello, los participantes ilustraron al caballo Palomo. Por lo tanto, el trabajo plástico alimentará una exposición fijada para finales de agosto.
«Las actividades culturales de la Ruta de la Esperanza buscan acercar la literatura, el arte y las tradiciones orales a los niños atendidos en el lugar». — Redacción CO.
Tradición oral y dinámicas lúdicas para la comunidad
En paralelo, el Centro Nacional del Libro (Cenal) coordinó un encuentro centrado en la tradición oral venezolana, dictado por la promotora de lectura Cristina Molinati. En consecuencia, un grupo de 12 niños junto a una adulta mayor participaron en juegos de palabras, adivinanzas y trabalenguas inspirados en la figura de Simón Bolívar y su perro Nevado. Adicionalmente, los facilitadores motivaron a los asistentes a difundir estas expresiones en sus entornos comunitarios.
Gracias al despliegue de las instituciones culturales, los refugios temporales mantienen espacios de contención emocional mediante el arte. De este modo, la red pública garantiza atención integral y recreación educativa para las familias albergadas en la parroquia capitalina.
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