Un devastador frente de viento con ráfagas superiores a los cien kilómetros por hora azotó el sur del continente este miércoles. Este fenómeno meteorológico extremo provocó el fallecimiento de cinco personas y graves daños materiales en Brasil. Las fuertes corrientes de aire también causaron la suspensión masiva del servicio eléctrico y la parálisis total de los sistemas de transporte en varias regiones.
Lea también: Autoridades evalúan los daños tras el paso del feroz temporal en Hermosillo
El temporal destructivo comenzó generando estragos desde la noche del martes en Río Grande do Sul con numerosos heridos. Posteriormente, la emergencia se desplazó hacia el territorio de Brasil, golpeando con dureza los estados de São Paulo y Río de Janeiro. En São Paulo, la violencia de las ráfagas derribó árboles sobre automóviles en las localidades de Santos y Sorocaba. Esta situación trágica originó el fallecimiento inmediato de dos ciudadanos en plena vía pública.
Emergencia climática y daños estructurales en Brasil
Además de las víctimas viales, un pescador perdió la vida tras el naufragio de su embarcación en las aguas de São Sebastião. Las autoridades locales también ordenaron la suspensión temporal de todas las operaciones portuarias en esa zona costera debido al peligro imperante. Por otro lado, en el estado de Río de Janeiro, el colapso repentino de un muro en Santa Teresa cobró la vida de dos personas más.
Los vientos huracanados provocaron masivos cortes de energía en diversos barrios, la interrupción temporal en el funcionamiento del metro y numerosos desvíos aéreos. Ante este panorama crítico, el gobierno de Brasil activó un gabinete de crisis permanente para coordinar las labores de rescate. Las entidades de socorro han atendido decenas de llamadas de emergencia por derrumbes, inundaciones y árboles caídos en las vías principales.
Los pronósticos meteorológicos advierten sobre la persistencia de fuertes lluvias, tormentas eléctricas con granizo y ráfagas peligrosas durante las próximas jornadas. Las autoridades federales de Brasil mantienen activas las alertas máximas para salvaguardar la vida de los ciudadanos ante la continuidad de este evento climático adverso.
360/AP/DRR



